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Yo la vi

Yo la vi Posted on 30 enero, 20141 Comment

Soy una feliz y soltera, periodista y escritora. Mientras al hombre de mi vida le enseñan a usar el GPS y logre finalmente encontrarme, yo me dedico a contar historias para vivir, para aprender, crecer, respirar y entender.

Foto: Francisco Moreno (Unsplash)
Foto: Francisco Moreno (Unsplash)



¿Cómo olvidas a un chico que se te acerca en una noche de fiestas y te dice: “eres la mujer más bella que he visto en mi vida”?


No fue por su memorable frase, que -por supuesto- jamás olvidaré, sino por lo que sigue. El encuentro fue tal, que después de este evento, mis amigas lo rebautizaron como: “yo la vi


Era el cumpleaños de una de mis mejores amigas de la universidad, cursábamos los primeros semestres y habíamos ido a un local nocturno para festejar su cumpleaños. Yo estaba soltera y ahí me encontraría con mis amigas y con el personaje en cuestión. Pasamos una noche fantástica entre tragos, música y baile. Al final de la noche, una de mis amigas me dice: “Hay un chico que te quiere conocer”. Llegamos a la otra esquina del pequeño local, y a pocos pasos de nosotras emergió. “Hola, mucho gusto”. “Hola. (Inserte aquí frase memorable antes mencionada)”.  Dos o tres palabras más y estábamos fuera del local. 


 ¡Qué noche! Nunca me había pasado esto. Qué perdedor conocer a un tipo que te dice que eres la mujer más bella que ha visto en su vida. Gracias, por el halago pero deja el desespero hombre. Gracias a Dios no lo volveré a ver.


Pasaron 3 semanas exactamente hasta que lo volví a ver.


Él era amigo del novio de una de mis amigas -sí, no es cuento, así mismo era- y había logrado que lo inviten a este cumpleaños, también, sólo para volver a verme, así me confesó tiempo después durante nuestra conversación. Conversamos. Largo rato. Él era encantador. Y gracioso. Era artista. Algo que siempre quise ser. Sabía un montón de arte. Yo igual. Compartíamos gustos e intereses. La conversa fue perfecta hasta que noté su tatuaje.”Oye, no sabía que tenías tatuajes”. Realmente nunca fui muy amiga de los tatuajes, es decir, no tengo nada en contra de ellos, pero los disfruto con sólo admirarlos, creo que nunca me haría uno. “Sí, ¿te gustan los tatuajes?”, contestó. “No soy de tatuajes, pero si tienen una historia interesante…”, “Ah, éste te va a encantar entonces”.


Un vez estábamos en un rave, mis amigos y yo. La estábamos pasando de lo mejor entre tragos, drogas, tú sabes cómo es. No, realmente no sé cómo es pero, ok, continúa. Bueno, y en medio de todo. Se me acerca, acerca su rostro al mío, abre bien los ojos, me mira fijamente y dice…


Yo la vi”               “Yo… la… vi”                  “YO-LA-VI”.
“¡Ay! ¿A quién?”, pregunté temerosa.
 “Al hada”

Bajé la mirada y en su pantorrilla reposaba el hada, cómodamente sobre un hongo. 

¡Ah bueno! vaya a saber qué hongo alucinógeno habrá consumido este para haberse tatuado su videncia.


Soy una feliz y soltera, periodista y escritora. Mientras al hombre de mi vida le enseñan a usar el GPS y logre finalmente encontrarme, yo me dedico a contar historias para vivir, para aprender, crecer, respirar y entender.

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