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Soy casado

Soy casado Posted on 6 febrero, 20141 Comment

Feliz y soltera escritora. Mientras al hombre de mi vida le enseñan a usar el GPS y logre finalmente encontrarme, yo me dedico a contar historias para vivir, para aprender, crecer, respirar y entender.

Foto: Serge Esteve (Unsplash)
Habíamos hecho un viaje a Mar del Plata con un grupo de amigos. Era la consentida, pues mis espaldas estaban salvaguardadas por cinco hombres, los amigos con los que viajaba, excepto esa noche. Habíamos salido a cenar y luego a un boliche (discoteca), donde conocí a este hombre. Bailamos, conversamos y salimos a dar una vuelta por el malecón. Sentaditos sobre unos escalones, viendo el mar, las estrellas y poco a poco la salida del sol, nos besamos por primera vez.

Conversamos largo rato, era veterinario, corbobés y caballeroso. Me contó que se había separado de la novia, que estaba soltero y que había venido con sus amigos a pasar unos días en Mar del Plata. Y yo estaba en la misma situación. Después de disfrutar  el amanecer junto al mar nos fuimos a un café a desayunar. Él pidió un cortado y yo acompañé la orden con otro y dos empanadas de carne. Conversamos, sonreímos,  nos reímos y al terminar me acompañó hasta el hotel donde me estaba quedando, intercambiamos números de teléfono, me dio un beso largo y apasionado, y se fue.

Pensé que jamás lo volvería a ver, pero a los pocos días de volver, me escribió. Había venido a un congreso en la ciudad y me propuso vernos. Parecía algo programado por el destino. Qué ilusión. Nos volveremos a ver. Pensé que esto no sucedería nunca. ¿Estará igual? ¿Habrá cambiado? Qué lindo que me haya escrito, significa que de verdad quiere verme, que le intereso. Debe seguir soltero. ¡Qué buenas noticias!

Quedamos en vernos en Plaza Serrano. Nos sentamos en Brujas. Primera botella de vino. Conversamos largo rato de nuestro encuentro en Mar del Plata, de la ciudad, de la vida, de mi vida de estudiante, de su vida como veterinario  y de cantidad de tonteras. Segunda botella de vino. Hablamos de su familia, de la mía, de relaciones de pareja, de ex-novios, de nuestra situación emocional, de sexo y de pasar la noche juntos. Y entre mimos y besos nos fuimos a mi departamento.

Sin separar nuestros labios nos fuimos quitando la ropa de manera desesperada, como dos enamorados que tienen mucho tiempo sin verse y ganas acumuladas. “Me encantás, me tenés enloquecido”. “Sos re linda, sos dulce, inteligente. Me ponés de cabeza” “Tenía ganas de esto desde que te conocí”

Nos abalanzamos sobre la cama, nuestros cuerpos desnudos se rozaban lentamente, conociéndose, las respiraciones agitadas y jadeantes estaban intersectadas por besos sedientos. Nuestros corazones palpitantes aceleraban las ganas. Todo iba viento en popa, hasta que… no se le paró.
– “Esperá. No sé qué pasa. No entiendo”
– “Tranquilo. Te voy a seducir, verás como todo se arregla”
Ciertamente lo había seducido. Pero luego de varios intentos me rendí. ¿Quizás tanto que por los nervios no se le paraba? Qué nervios. Uno no está nervioso en estas situaciones. Esto es una experiencia placentera, grata. 
– “No entiendo que pasa” “Jamás me ha pasado esto. Te juro”
– “A mi nunca me ha pasado esto con un hombre tampoco”
– “Debe ser porque soycasado
—Pausa—
-¿Casadooooo? ¿Cómo? ¡No me dijiste que estabas casado! 

Esto explica por qué el comportamiento de las argentinas, ya veo por qué dicen que son histéricas, ya entiendo por qué tanto psicólogo. Me dijo que era soltero. Me mintió. ¿Me uso? ¿Cómo puedes pensar tanto en este momento en lugar de estar en shock? De paso esto no es un tema para discutir desnuda con alguien en una cama. Mucho menos producto de que no se le pare. Esto es para echarlo de casa. Molestarte porque te mintió, borrar su número del celular y pretender que jamás ocurrió. 

Así fue. Hasta ahora que lo estoy publicando

 

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Feliz y soltera escritora. Mientras al hombre de mi vida le enseñan a usar el GPS y logre finalmente encontrarme, yo me dedico a contar historias para vivir, para aprender, crecer, respirar y entender.

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