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Antes de la cama…

Antes de la cama… Posted on 27 febrero, 20142 Comments

Soy una feliz y soltera, periodista y escritora. Mientras al hombre de mi vida le enseñan a usar el GPS y logre finalmente encontrarme, yo me dedico a contar historias para vivir, para aprender, crecer, respirar y entender. Amo escribir, viajar, conocer gente, la buena comida (en la cama y en la mesa), tomar fotos, pintar, leer y dormir.

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Antes de la cama…tiene que haber una propuesta, y cuando hablo de cama, me refiero a la cama pasajera, al  touch and go, al “polvo de una noche” o one night stand, o más que una propuesta, una seducción. Eso sí, de parte y parte.

No hay nada más seductor en un hombre (desde el punto de vista interior) que su forma de hablar. Su voz, sus gestos, sus temas de conversación, sus tratos. Todo suma. Tema que me hace pensar en eso que he aprendido con el paso del tiempo: la vital separación entre el sexo y el amor. Y es que toda mujer debe aprender que así como los hombres tienen sus encuentros casuales con el sexo opuesto para saciar sus necesidades sexuales, también los tenemos las mujeres. Que algunas lo admitan y otras no, esa es otra historia. Y hago referencia a esto bajo el título de soltero(a).

¿Cómo lo aprendí?
Fue en una reunión de amigos que conocí a un chico soltero. No era guapísimo a primera instancia, pero luego de varias conversas con él me pareció, además de simpático, lindo. Yo ya me había hecho la película, de que este sería mi galán del verano, y que quién sabe… terminaría en algo más. La verdad es que tenía muuuuy buen cuerpo, linda cara y su trato era simpático. Fin de la primera parte de la historia.

Él me invitaba a salir, el tiempo pasaba y todo marchaba bien, nos reíamos juntos, paseábamos, comíamos helado, y las noches terminaban entre sábanas. ¿Y qué pasaba con esos días en los que no había sábanas? En los que solo se trataba de un café, de una conversación o de discutir nuestro día a día. Y ahí comenzaba el problema. Nos sentábamos a charlar y no había temas. Miren que soy de hablar. Sí, y mucho. Pero me gusta la gente que habla. Me gustan las conversaciones con contenido, con debates, discusiones de temas importantes o trascendentes. Me gusta desnudar mi alma y contar lo que sé y lo que siento, y escuchar lo mismo de otro.

Las conversaciones vacías son simpáticas para cuando uno está en la fila del supermercado esperando para pagar, pero no como para salir con un hombre que se queda mudo ante temas de profunda discusión. Al menos no aplica conmigo. Las relaciones, si bien tienen que tener un contenido sexual importante, también deben serlo desde un punto de vista intelectual. Amo un hombre intelectual. Y sé que nada tiene que ver con la procedencia de la persona -comprobado también en carne propia- o con su nivel socio-económico. Esto tiene que ver con ¿la educación? ¿el porcentaje de materia gris en su cerebro? o ¿cuántos rompecabezas haya logrado resolver a lo largo de sus años de vida? ¿lo mucho que haya viajado-leído- investigado? No lo sé. Lo que sí sé es que es realmente importante distinguir entre relación una amorosa y relación sexual. O al menos identificarla y saber situarse en alguna de ellas.

Y aquí comienza la segunda parte de la historia

Él, en cambio, en el sexo era fantástico. Era como si toda esa educación + materia gris + rompecabezas + viajes-lecturas-investigaciones-o-lo-que-fuere, lo hubiese cambiado por lecciones de sexo. Es que acaso este hombre se estudió el Kamasutra de memoria. Fue a clases particulares de sexo tántrico. ¿O se ha pasado la vida de cama en cama? Era un éxito en la cama. Era espontáneo, relajado, disfrutaba lo que hacía, se preocupaba por mi, sabía cómo moverse, no era inseguro, era cariñoso y no hacía preguntas tontas. Sin duda hay que aportarle sus respectivos créditos por tales desempeños.

Lo que si, es que habrá que mandarlo a viajar, leer y estudiar, a ver si se nutre de un poco de cultura general, para que al menos tenga algo de qué hablar antes de llevarte a la cama.

 

 

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Algunos tienen muy claro todo en la cama, otros necesitan una escuela de sexo.

 

Soy una feliz y soltera, periodista y escritora. Mientras al hombre de mi vida le enseñan a usar el GPS y logre finalmente encontrarme, yo me dedico a contar historias para vivir, para aprender, crecer, respirar y entender. Amo escribir, viajar, conocer gente, la buena comida (en la cama y en la mesa), tomar fotos, pintar, leer y dormir.

2 thoughts on “Antes de la cama…

  1. ¡Increíble! Acabas de describirme exactamente a como me describieron en una oportunidad. Literalmente me dijeron “deberías ser un tu vida diaria como eres en la cama, tu vida seria muy distinta”.

    1. Me alegra que te hayas encontrado en una de mis historias. Quizás tu vida sería muy distinta. Todo cambio viene de nuestro interior, y solo ocurre cuando estamos interesados en él. Un saludo Nemo, gracias por pasar 🙂

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