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¿Te quieres casar conmigo?

¿Te quieres casar conmigo? 5 marzo, 20145 Comments

Feliz y soltera escritora. Mientras al hombre de mi vida le enseñan a usar el GPS y logre finalmente encontrarme, yo me dedico a contar historias para vivir, para aprender, crecer, respirar y entender.

Nadie se imagina que en un viaje va a conocer al amor de su vida. Al menos, no yo, que contaba con 18 años cuando corrí con la suerte de viajar a la India.

Tras haber visitado Mumbai (o Bombay, como rebautizaron esta tierra los ingleses), arribamos a nuestro hotel en Udaipur: el Oberoi Udaivilas. El hotel era majestuoso, lujoso, la atención era esmerada y las instalaciones estupendas. No podía esperarse más. La segunda noche, al llegar de nuestras excursiones, en el lobby  me detuvo un indio (los nativos de India no son hindúes, son indios; los hindúes pertenecen a la religión hinduista) y acompañado de una sonrisa me dijo: ¡qué hermosa eres! ¿Y este loco de dónde salió? Continué caminando rumbo a mi habitación ¿Cómo te llamas? me decía en su español condimentado con acento indio mientras me acompañaba a mi habitación, “Me llamo Sanjay y tú?” “____” “¿Quieres tomar algo?” “No. No puedo, tengo que irme, mi mamá debe estar por llegar, chau”. Y se despidió en la puerta de mi habitación con un “Te espero en el lobby, quiero conocerte” él realmente no sabría si yo en algún momento saldría o no. Si iría a nuestro encuentro, si me quedaría encerrada, pero ahí estuvo, sentado esperando durante una media hora.

Llegó mamá. Conversé con ella un rato y luego entró al baño, proceso que jamás toma menos de una hora. “Voy a salir a dar una vuelta por el hotel. Vuelvo al rato”, le grité desde la puerta. Llegué al gran lobby, vacío. Los sofás del costado intactos. Miraba la recepción procurando no establecer contacto visual, y él tampoco estaba ahi. Me asomé por la puerta principal, y apenas me vio se paró. Él esperaba sentado en una pequeña fuente que había en la redoma de entrada al hotel.  “Qué bueno que viniste, te estaba esperando”. Desde el primer momento me impactó su mirada, me paralizó la profundidad de sus ojos. “¿Aquí afuera?” “Pensé que sería mejor por si venías con tu mamá, para que no me viera”. ¿Él conoce a mi mamá de vidas pasadas, o cómo sabe que no es de las que mejor se toma una conquista?, mucho menos por parte de un desconocido. Y no me quiero imaginar en otro país.

Nos sentamos al borde de la fuente. Charlamos largo y tendido. Fue mágico. Coincidíamos en muchas cosas, pero discrepábamos en la mayoría. Éramos como el agua y el aceite. Cada quien de su propio mundo, esclavo de su propia realidad.  El encuentro fue muy interesante, porque él como indio, tenía un pensamiento muy occidentalizado, que ciertamente chocaba con el pensamiento tradicional de sus padres de conseguirle una esposa y casarse pronto. “Yo no me quiero casar con quienes mis padres elijan. Sino con quien yo elija. Tú eres la mujer de mi vida. Me quiero casar contigo. ¿Te quieres casar conmigo?“. Pelé los ojos. Ah sí, él de verdad está loco. “Eso lo dices porque no me conoces” Así salían a relucir mis inseguridades en medio de una grata conversación. “Mira, yo estudié, trabajo, por eso estoy en esta ciudad y por eso nos conocimos. Puedo manterte. Quiero que vivamos juntos.” Como si se tratara únicamente de eso. Yo, con mi risa nerviosa le decía que no era apropiado que me mantuviese, no era lo que yo imaginaba para mi futuro. “A mi me gusta trabajar, he estudiado para ello, no para que un hombre me mantenga”. Eran opiniones encontradas. Ni él me convencería a mi, ni yo a él.

Hoy les aseguro que no era el hombre de mi vida, pero quién se iba a imaginar, que a mis cortos 18 años, del otro lado del mundo, de otra cultura, un desconocido, en un viaje de placer iba a preguntarme: ¿te quieres casar conmigo?

 

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Sobre el matrimonio conversé en aquel bar en Gante con el Palestino

Feliz y soltera escritora. Mientras al hombre de mi vida le enseñan a usar el GPS y logre finalmente encontrarme, yo me dedico a contar historias para vivir, para aprender, crecer, respirar y entender.

5 comments

  1. Untold love….if both have expressed their feelings…story would have been different…through this story…again you made alive the forgotten love!!!! The man can not express his feelings in words!!!

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