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Fotos eróticas

Fotos eróticas Posted on 12 abril, 2014Leave a comment

Feliz y soltera escritora. Mientras al hombre de mi vida le enseñan a usar el GPS y logre finalmente encontrarme, yo me dedico a contar historias para vivir, para aprender, crecer, respirar y entender.

Foto: freestocks.org
Foto: freestocks.org

 

Esa debilidad por las fotos eróticas y los vídeos porno, la tengo yo. Y estoy convencida de que aquellos que no les gusta el porno es porque aún no se han topado con contenido de su agrado.

Producto de esa fascinación por las fotos eróticas y ese delimitado gusto por el porno, esa noche me inspiré. Hice, por mi misma, una sesión de fotos que compartí con un chico que me gustaba mucho en ese entonces. Fue mi primer incursión. Nunca me había atrevido a desnudarme frente a una cámara de fotos, espejo en mano, a hacer propuestas eróticas. Pero esta vez me di a la tarea de hacer algunas fotos provocativas. En medio de la inspiración, la provocación saltó, no uno, sino varios escalones hasta terminar en poses explícitas más que insinuantes. Fue glorioso. La noche acabó con un intercambio jugoso de mensajes eróticos con imágenes explícitas de ambos bandos.

Al día siguiente, como cualquier otro día regular, me dirigí hacia el colegio para el que trabajé varios años dando clases a niños de primer grado. Era un día especial. Había alguna celebración y yo, con mi celular en mano, me dispuse a tomar fotos emocionada. Terminada la sesión y la celebración, me siento a ver las fotos tomadas. En medio del recorrido, me topo con mi ser. Debo borrar esto inmediatamente. En eso se me acerca una profesora que trabajaba conmigo y me dice: “Te vi tomando fotos durante todo el evento. Déjame verlas.” Yo en pánico no podía ni respirar. ¿Y si coge mi celular, revisa las fotos y me ve desnuda? Pensará que soy una pervertida. Qué insoportable vivir bajo tanto prejuicio. Que las vea y se divierta. No, no está bien pensar eso. Estamos en un colegio, y trabajo aquí. Tengo que hacer algo para evitar que vea mi ‘lado oscuro’. “Claro, te las muestro” dije con voz pausada tratando de digerir todas las imágenes de mí misma que se reproducían como flashes en mi mente, producto del show nudista en mi celular, refrescado hacía pocos minutos.

Comienzo a desplazar mi dedo por la pantalla mostrándole, en retrospectiva, el recorrido fotográfico de todo lo ocurrido aquel día. Gracias a Dios mi memoria es fotográfica y había memorizado la primera foto que tomé de los niños. Porque el mismo ímpetu de mis tomas, se tradujo en una fugaz muestra de todas las imágenes infantiles curiosas, quizás producto del nerviosismo que me causaba tener las eróticas antes de estas.

Desde ese día entendí que las fotos eróticas son desechables. Se usan y se tiran. De lo contrario, vives con un nerviosismo innecesario que termina opacando la creatividad, la elocuencia y el morbo de ese intercambio fotográfico porno.

 

Feliz y soltera escritora. Mientras al hombre de mi vida le enseñan a usar el GPS y logre finalmente encontrarme, yo me dedico a contar historias para vivir, para aprender, crecer, respirar y entender.

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