Al desnudo, pareja

Al desnudo

Fine art by Sophia Wallace

 

 

 

Habían pasado dos años sin que nuestros labios se saludaran y nuestros cuerpos se tocaran.

Y sucedió. Nos encontramos al desnudo, del mismo modo en que los pájaros reconocen su nido, nuestras carnes se encontraron. Igual que todas las veces anteriores: nuestras curvas se reconocieron, se amalgamaron y se dispusieron a compartir eso que hacía años no.

Como si el tiempo no hubiese transcurrido, como si jamás nos hubiésemos apartado. Nos unió esa química inexplicable que siempre nos une, esa que naturalmente invita al reencuentro. No sé por qué. Nos tenemos sed, nos llevamos bien, pero sobretodo, creo que porque encontramos en el otro nuestras propias carencias. ¿Quizás porque ambos sufrimos de lo mismo?: de cobardía ante las relaciones, de miedo escénico ante el amor público, de temor a admitir estar enamorado, de enamorarse. Después de todo dicen que las personas que nos rodean son un espejo de nosotros mismos.

¿Quién sabe? Lo que sí es que de ambos lados hay una memoria perfecta e insaciable de cómo encontrarnos mutuamente y al desnudo.

 

 

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