Destino Madrid

Destino: Madrid

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Foto: @ngradecky (Archivo) Bristol, 2015

 

Destino: Madrid

Avión Caracas-Madrid

Vuelo con retraso

Una extraña sensación en mi cuerpo me invade. Sé que lo mejor está por venir. No me ha costado nada estar aquí. Me tocó ventana sin pedirla. El pasaje lo pagué a menos de la mitad de lo que está en estos momentos. Hace dos días me di de baja como residente italiana en Venezuela, regalé más de la mitad de la ropa en mi armario. Vendí mi coche. Dejé mi tele y a mi familia también. En poco mi familia también se marchará del país donde me crié. No me queda nada. Sólo las ganas de vivir bien, mis sueños, algo de ropa, mi agenda y mis ahorros que distribuí en dos maletas. Mi vida se reduce a dos piezas de equipaje. El asiento a mi lado está vacío: otra buen señal. Sonrío para mis adentros y pensando en el maravilloso sueño que tendré con dos asientos para mí sola.

Pocos segundos antes del despegue un señor ocupa el asiento a mi lado. Yo rezo porque no sea un hablador, un aburrido o un neófito del viaje. Él permanece en quieto y en silencio. Yo me refugio en mi música. Tomo mis auriculares y me abstraigo del hecho de que ahora carezco de un espacio ‘digno’ -si es que así puede llamarse- para dormir. Avanzado el vuelo llega la comida, y con ella el clásico ciclo de pregunta-respuesta entre dos desconocidos. Se agranda la conversa. Saltamos de tema en tema como si nos conociéramos de siempre. Me emociona.

Es un hombre bastante mayor que yo. Podría ser mi padre. Es un hombre culto, preparado y muy educado, se nota en la forma de expresarse. Su intelectualidad inunda el ambiente. Es economista de profesión. Estudió en Londres. Vive en Barinas, la tierra que vio nacer a Chávez, pero confiesa ser más oposicionista que el propio Capriles Radonski. Dicta clases en la universidad de Barinas. Vivió y trabajó en La Haya. Me impresiona su ímpetu y su riqueza cultural. Es un hombre de mundo que me acompaña.

Conversamos sobre la dieta Paleo, los germinados, el futuro del país, el arte, las vueltas de la vida, nuestras profesiones y este viaje. Me comenta que se dirige a Málaga, donde va a presentar su tesis de PhD y en la que aprovechará invitar a la universidad a ser partícipe del proyecto que lleva a cabo en su país: un jardín botánico al norte del Amazonas para enseñarles a los indios a preservar el medio ambiente y difundir la riqueza de especies de la región. Le comento que me marcho buscando un futuro mejor. Quizás me lo brinde Madrid, quizás otra ciudad, quién sabe. Me asegura que éste es el mejor momento para emprender un nuevo proyecto: en crisis. “De las crisis salen las mejores oportunidades”. Su comentario me reconforta. Quizás sea otra señal positiva para este viaje con destino a Madrid.

Conversamos también sobre la inquietud que nos genera la psicología a ambos, ese observar a la gente con detenimiento, detallar sus movimientos, conductas, reacciones, es grandioso. “Me salvaste de eso” me dice señalando al asiento que ahora lo ocupa la madre de una niña que no para quieta y que desconoce el significado del silencio. Nuestro mejor caso de estudio psicológico.

Sonrío. “Y usted a mi el mal rato que suele pasar uno en un avión que te lleva a un lugar desconocido, a una vida nueva, a un comienzo de cero”.

 

 

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Es la segunda vez que decido migrar, espero este sea una mejor experiencia

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