Actor alemán

Foto: Vaida Tamošauskaitė (Unsplash)
Foto: Vaida Tamošauskaitė (Unsplash)

 

Y ahí estaba él. Con sus ojos azules fijos en el horizonte, viendo a la nada, su cuerpo relajado y musculoso. Y yo a pocos pasos de él, me derretía en mi silla.

Era mi primera entrevista de trabajo y al salir de esta una amiga me invitó a una charla de una directora alemana, Caroline Link, que ofrecía un conversacional sobre una de sus películas: Exit Marrakech. No sé por qué accedí, pero ahí estaba yo, sentada en medio de una sala repleta de estudiantes de cine, guión y producción, conversando sobre una película que aún no había visto. Y ahí estaba él, sentado al lado de la directora. Su inglés era fluido, aunque con un leve acento alemán. Me mataba escucharlo hablar, pero aún más sus ojos. No sabía quién era. Qué hacía ahí ni como se llamaba. Poco después me enteré que era el actor -alemán- principal de la cinta y que tenía 19 años, aunque por su cuerpo y actitud le otorgaban más años de la cuenta.

Finalizado el cine foro nos invitaron a ver la película a aquellos que no la habíamos visto, dando así inicio al décimo sexto festival de cine alemán en Madrid. Y aunque fuimos horas más tarde a la locación citada, las entradas se habían agotado. Volví al día siguiente con una amiga. Mientras la gente se incorporaba a la sala yo escapé al baño. De regreso, en las butacas y viendo hacia la entrada estaba él. Hicimos contacto visual. Me derretí nuevamente y suspiré en silencio. Sonreí con la mirada y continué mi paso. Yo lo conocía a él, pero él a mi no. La película fue grandiosa. Superó por largo mis expectativas. Y una vez concluida, encendida la sala, el actor pasó al frente con una traductora para dar inicio a un ciclo de preguntas y respuestas con intervenciones del público. Muy nutrida la rueda.

En secreto le comento a mi amiga: me encanta este hombre. Da igual que tenga 10 años menos, me encanta. Es más, levantaré la mano. No para comentar sobre el film, sino para preguntarle si se toma un café conmigo. Mi amiga se ríe a carcajadas y yo la sigo. “¿A que sería bien creativo?” -“No te atreves” -“¿Que no?” Entre risas me dice: “Sí, sé que te atreves, pero por favor no lo hagas.”

Una mano del público se alza y la conductora/traductora apunta que es la última pregunta. Una chica del público, pronuncia con una voz tenue y pausada una larga oración en alemán. No nos damos por enteradas. El actor alemán se ríe, la conductora igual y el público los sigue. Una marabunta de risas invade la sala. Miro a mi amiga, le pelo los ojos: “me robó mi oportunidad”. Ella se ríe e incrédula dice: nooo, ¿tú crees?

El actor alemán a lo lejos contesta en inglés: “eso lo hablamos afuera”.

 

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