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Sexo oral

Sexo oral Posted on 30 julio, 2014Leave a comment

Soy una feliz y soltera, periodista y escritora. Mientras al hombre de mi vida le enseñan a usar el GPS y logre finalmente encontrarme, yo me dedico a contar historias para vivir, para aprender, crecer, respirar y entender.

Y llega ese momento cumbre en el que los besos suaves se intensifican. Caricias. Mimos. Besos desesperados. Manos que recorren otros cuerpos. Suaves al tacto pero ejerciendo presión sobre tu cuerpo. Comienzan las mordidas. Los jadeos. Se pierde la ropa. Se remueve a trancas. Excitados ambos. Respiraciones entrecortadas. Latidos acelerados. Y llega ese momento gorioso para ellas -aunque muchas no lo admitan-, pero aún más para ellos, el sexo oral.

Le bajas los pantalones, o su mismo desespero los desliza por debajo de sus piernas. Deslizas su ropa interior hacia sus pies. Humedeces tus labios, preparas psicológicamente tu mandíbula para aquel atracón, abres ampliamente tu boca, y te adentras a la presa. No, más bien, ella se adentra rozando tus labios. Hundes tu cabeza en su entrepiernas.

Y sin pensarlo mucho te das cuenta que estás disfrutando al máximo es mágico instante en el que arrodillado frente a su cuerpo erecto, con ojos cerrados, sintiendo la suavidad de su delicada piel rozando tus tiernos labios, tomando sus nalgas entre tus manos te inspiras. Te sientes viva y divina. Trabajando a tu hombre. Porque lo disfruta pero también porque tú lo disfrutas. Te dejas llevar, él igual. Y su disfrute es colosal. Tanto que toma tu cabeza entre sus manos la presiona contra su ingle, procurando que tu boca abierta marche a su ritmo para darle placer.

Y entonces te sientes como un perro comandado: siéntate, vueltitas, acuéstate, chúpamela.

Convengamos algo, ni soy perro ni me gusta que me presiones la cabeza contra tu miembro. No es simpático. Entiendo que el sexo oral te genere emoción, excitación, que te ponga; pero es que a mí me quita las ganas de seguir en la faena.

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Soy una feliz y soltera, periodista y escritora. Mientras al hombre de mi vida le enseñan a usar el GPS y logre finalmente encontrarme, yo me dedico a contar historias para vivir, para aprender, crecer, respirar y entender.

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