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¿Para qué me escribes?

¿Para qué me escribes? 6 agosto, 2014Leave a comment

Feliz y soltera escritora. Mientras al hombre de mi vida le enseñan a usar el GPS y logre finalmente encontrarme, yo me dedico a contar historias para vivir, para aprender, crecer, respirar y entender.

Foto: Tony Lam Hoang (Unsplash)
Foto: Tony Lam Hoang (Unsplash)

 

Creo que todos hemos vivido un ‘renacer de los muertos’. Y con ello me refiero a esas llamadas o mensajes absurdos en las que un personaje del pasado, que intencionalmente has desaparecido, regresa; y entonces te preguntas: ¿para qué me escribes?

Suena tu celular. Con avidez te asomas a la pantalla y tienes un mensaje de un número desconocido. Abres el mensaje y se dirige específicamente a ti. Pone tu nombre y un saludo que siempre suele ir acompañado por un: «tanto tiempo». Y a mi caso, es tal la curiosidad  que siempre contesto: «Holaaaa, ¿quién es?»

Tras mencionar su nombre mi cerebro entra en un estado de coma temporal. Por cuestión de segundo mi cuerpo no sabe siquiera cómo reaccionar ante tal situación. Pero si salí contigo hace ya dos años. ¿Para qué me escribes? Y nunca hubo nada serio. Unas pocas salidas, unos cuantos besos y si… ¡oh si! buen sexo. Con él tenía muy buen sexo. Muuuy buen sexo. Mi cerebro reacciona. Sonríe. Seguro quiere sexo. Para eso me escribe. ¿Para eso me escribe? No, pero si él no vive aquí. No creo que aparezca por sexo.

¡Tanto tiempo! ¿Cómo estás? -Yo muy bien ¿y tú? Yo, muy bien también. ¿En qué andas? y todo lo que sigue. No entraré en detalles sobre estas conversaciones sin mayor relevancia. Fue un mero intercambio informativo sobre el estatus de cada quien. En realidad ninguna de nuestras conversaciones tenían relevancia, ni contenido. Lo único con contenido era el sexo. ¡Y qué buen contenido! Ciertamente no quería sexo, por lo breve de los mensajes de texto asumo que tampoco hablar conmigo. Prefiero no entrar en detalles. No es una persona que hubiese marcado mi vida como para contarle eventos trascendentales ni mucho menos.

Tras un silencio en la conversación. Creo que ya todo lo que podía contarse, se contó. Pocos minutos después me dice… ¿Sabes que voy a tener un hijo?

A ver…
Te refresco la memoria. Nunca fuimos novios. Nos conocimos poco. Fue hace mucho. Salimos par de veces. Fue solo sexo. Si no me escribes por sexo. Entonces, ¿para qué me escribes? ¿para contarme que tienes un hijo? ¡Puag!

¡Felicidades! Ocúpate de tu novia que seguramente te necesita mucho más de lo que yo un mensaje inesperado tuyo.

 

Feliz y soltera escritora. Mientras al hombre de mi vida le enseñan a usar el GPS y logre finalmente encontrarme, yo me dedico a contar historias para vivir, para aprender, crecer, respirar y entender.

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