ADMIRADORES, Bares y Fiestas

Molière

Molière 17 diciembre, 20141 Comment

Feliz y soltera escritora. Mientras al hombre de mi vida le enseñan a usar el GPS y logre finalmente encontrarme, yo me dedico a contar historias para vivir, para aprender, crecer, respirar y entender.

Tenía nombre ilustre: Molière. La piel lisa, firme y negra como el carbón. Una sonrisa resplandeciente. Tenía unos diez años más que yo, calculo, quizás más y unos ojos color azabache. Lo conocí en la ciudad e la luz, en el RER vía la Torre Eiffel. Era mi primera vez en ese sistema de transporte y llegué a él gracias a un inglés que conocí entre tumbas en el Père Lachaise me condujo hasta ahí asegurando que sería la vía más rápida. Estaba en lo cierto.

Me acerqué a hacerle una pregunta y me respondió buscando conversación. Él era Camerunés, con más de 20 años en la ciudad de la luz y yo, una argentina con acento venezolano, viviendo en Madrid y paseando por París. No me negué a practicar mi francés. Conversamos sobre nuestras vidas: profesión, viajes y orígenes. ¿A qué te dedicas? Yo soy periodista, contesté humildemente, ¿y tú? Me miró con una sonrisa pícara ¿de Playboy? me reí, “No”.  ¿Fútbol? Mis risas respondieron por sí solas. Se rió conmigo a la par, y repentinamente, de su bolsillo sacó un un pequeño estuche negro, al abrirlo, una placa de policía.

Levanté las manos y con mi paupérrimo francés dije, soy culpable de hablar muy mal el francés, pero por favor no me lleve. Se rió a viva voz. Pasamos tan buen rato en aquel corto período de tiempo que a Molière no lo olvidaré en mucho tiempo.

Lamentablemente, también conocí la forma en que su risa se opacaba minutos más tarde, al negarme en dejarle mi email, teléfono o cualquier otro contacto.

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En aquel viaje a París también conocí a este otro admirador francés y en Bélgica a este Belga raro

Feliz y soltera escritora. Mientras al hombre de mi vida le enseñan a usar el GPS y logre finalmente encontrarme, yo me dedico a contar historias para vivir, para aprender, crecer, respirar y entender.

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