Mandarte a la m…

Foto: Aliis Sinisalu (Unsplash)

 

 

Aquí estoy. Me acompaña un tinto y una pequeña luz a medias. Entre sábanas te escribo lo que no te puedo decir en persona porque me prometí no volver a escribirte. Me gustaría verte solo para mandarte a la mierda.

Porque todo el tiempo mental que me consumes me supera. No lo soporto. No sé con qué se toma o con qué lo paso. Paso el tiempo conmigo pensando en ti. Paso el tiempo sin ti y conmigo a solas. Y es que todo el tiempo que te dedico no se corresponde con la espera, con tenerte lejos… con no tenerte. Perdí ya detalle de lo que el tiempo significa. No sé lo que es estar sin ti a mi lado. ¿Aprender? ¿Olvidar? ¿Superar? ¿Amar?

No necesito motivos para olvidarte. Tengo suficientes. O quizás no suficientes pero sí uno importante: tu amor de lejos me hace mal. Quiero sacarte de mi vida, pero es mi corazón quien no me deja. Tus recuerdos no se borran con facilidad. Ni tus besos de mi boca. Ni tus sueños en mi oído. Ni tu cuerpo junto al mío. Ni tus mensajes cada día. No necesito más motivos para olvidarte. Tengo de sobra. Creo que mi consentiste demasiado a mi corazón y por eso no quiere dejarte ir. Si nuestro encuentro no hubiese sido anormal, paranormal, como tu lo llamas, sería más mucho más fácil dejarte.

No sé por qué llegaste a mi vida. Aún no lo sé. Pero peor aún es que no sé qué debo hacer para mandarte a la m…

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