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Desenmascarado

Desenmascarado Posted on 31 diciembre, 2014Leave a comment

Soy una feliz y soltera, periodista y escritora. Mientras al hombre de mi vida le enseñan a usar el GPS y logre finalmente encontrarme, yo me dedico a contar historias para vivir, para aprender, crecer, respirar y entender.

Hombre enmascarado
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Nunca me ha gustado el hecho de disfrazarme, de usar máscara o de conocer a alguien con lentes de sol puestos. Quizás porque soy absolutamente consciente de aquello que me gusta y de que todas esas cosas me impiden conocer la realidad. Detrás de una máscara hay una realidad oculta, que no me apetece descubrir. Me gustan las cosas de frente, sinceras, claras y transparentes. Con los defectos al aire, las heridas al sol y lo que toque. Nada de fachadas.

Lo conocí en la barra de un bar mientras ordenaba dos chupitos, y él sus respectivos tragos para la peña. Una máscara blanca -cual día de los muertos- coloreada descansaba, casi abandonada sobre la barra. Su dueño: un italiano guapo y bien antipático. A pesar de ello le busqué conversación y tras algunas malas caras me siguió la corriente. Al descubrir la máscara me detuve a verla con especial atención. “La he hecho yo”, me dijo. “Mmm, qué habilidoso con las manos” contesté mirándolo de reojo. Me puse la máscara e inmediatamente todo adquirió otra perspectiva. Él parecía aún más guapo, la gente se dispersaba, casi desaparecía y todo en el ambiente tenía un aire morboso. Él miraba a mis ojos por entre las ranuras.
Me retiré la máscara del rostro y le dije: “debiste haber dejado una apertura para la boca”
– “No” dijo con plena seguridad “le resta sensualidad”
– “¿A qué te refieres?”
– “No se puede conquistar sin una boca, y si le hago una apertura, la magia se acaba”
– “Se puede seducir sin la boca” le dije mordiéndome los labios
– “No”
– “Puedes seducir con los ojos, con tu cuerpo, con la voz”
– “No sin la boca”, decía con ese acento italiano bien marcado
– “¿Quieres que te demuestre como se puede?” Tomé nuevamente la máscara y la acerqué a mi cara.

Con brusquedad tomó su creación de mis manos y se esfumó sin decir más.

Dice el refrán: “el que calla, otorga”

Para mí, no supo cómo reaccionar tras haber quedado desenmascarado.

 

Soy una feliz y soltera, periodista y escritora. Mientras al hombre de mi vida le enseñan a usar el GPS y logre finalmente encontrarme, yo me dedico a contar historias para vivir, para aprender, crecer, respirar y entender.

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