Posted in Aventuras Amorosas Noches de copas

Englishman

Englishman Posted on 6 marzo, 20151 Comment

Soy una feliz y soltera, periodista y escritora. Mientras al hombre de mi vida le enseñan a usar el GPS y logre finalmente encontrarme, yo me dedico a contar historias para vivir, para aprender, crecer, respirar y entender.

Foto: Ben Rosett (Unsplash)
Foto: Ben Rosett (Unsplash)

Él era un Urban Planner trabajando en logística. Era flaco, de sonrisa risueña, elegante y de rasgos -indudablemente- ingleses, un poco más alto que yo y con un cuerpo de Adonis del que me habría gustado no apartarme jamás. Vamos, un Englishman con todas las letras. Me conquistó con algunas mentirillas de que conocía mi país, de que su padre era venezolano y no sé qué otros cuentos.

Escasamente podía entender lo que decía, y eso que domino el idioma desde niña, pero entendí que era de “Lestah”, o lo que yo traducía como ¿Lesta? ¿Lestah?¿Lester? No sé de qué pitos habla. Su amigo irlandés le pedía que hablara más lento para yo poderlo entender, pero no había caso. Entre la música a todo volumen, su marcado acento indescifrable y mis problemas auditivos se dificultaba nuestra comunicación. Sin embargo, una química inmediata casi imperceptible nos mantuvo mutuamente interesados.

Una vez afuera del local, mientras el grupo decidía que hacer, si seguir la fiesta, ir a comer o calabaza (cada quien a su casa) acercó su cuerpo al mío, me tomó la cara con un dedo y me besó tiernamente los labios. Fue demasiado delicado para lo que estaba acostumbrada. Nos fuimos a pie por las calles de Madrid desde Trafalgar hasta San Ginés, donde conoció los churros con chocolate. Habría sido un buen cierre de noche, pero de camino a su hostel, cuando hicimos parada en Gran Vía, me volvió a besar y me preguntó si podíamos ir a casa.

No me resistirme a su encanto inglés, juro que no pudo haber sido otra cosa lo que me hizo ceder. Y ahora entiendo el término Englishman. *suspiro y sonrisas*. La noche terminó con broche de oro, dormimos envueltos el uno en el otro, abrazados como si la confianza hubiera dado para eso y más también.

Eso sí, al día siguiente, tras su partida, me enteré -luego de que Google Maps presentara alternativas a mi ignorancia- que no era de Lester (pues no existe tal lugar en el mundo), sino de Leicester.

 

 

—–
El broche de oro con el que se cerró esta noche fue con Little Joe

 

Soy una feliz y soltera, periodista y escritora. Mientras al hombre de mi vida le enseñan a usar el GPS y logre finalmente encontrarme, yo me dedico a contar historias para vivir, para aprender, crecer, respirar y entender.

1 thought on “Englishman

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *