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Conexión carnal

Conexión carnal Posted on 16 marzo, 2015Leave a comment

Soy una feliz y soltera, periodista y escritora. Mientras al hombre de mi vida le enseñan a usar el GPS y logre finalmente encontrarme, yo me dedico a contar historias para vivir, para aprender, crecer, respirar y entender.

Nuestros cuerpos desconocidos se habían enfrentado a la tarea de conocerse una noche de mucho alcohol y lograron establecer una conexión carnal. Mi cuerpo hastiado de vinos aún coordinaba movimientos; el suyo reunía una mezcla de licores y cigarros que ponían en jaque nuestro encuentro.

Tras varios pesares logramos conectarnos íntimamente mucho más de lo que ya lo habíamos hecho conversando desnudos y abrazados. Él estaba preocupado por satisfacerme y ansioso por hacerme el amor. Mi satisfacción superaba sus contratiempos, su alcoholizado miembro y su ansiedad. La superaba de tal manera que para mí la noche había estado hecha con solo dormir a su lado, compartir su respiración, sentir su pecho latir en mi oreja. “Estoy nervioso” me confesó. Su sinceridad me hizo sonreir. La noche estuvo hecha. Sentirlo dentro de mi fue breve pero inexplicable. Fue como un oasis de luz en medio de la oscuridad. Su trato me reconfortaba, sus abrazos me alegraban y sus besos me endulzaban la boca.

Si los hombres supieran que la satisfacción a veces -no siempre- proviene de afectos, de conexiones carnales, espirituales y de intimidad en sí, se ahorrarían muchos nervios y disgustos. Y nos los ahorrarían a nosotras también porque las ganas que tenían de descubrirlo más se ensombrecieron con el tiempo al ver que no llamó jamás.

 

Soy una feliz y soltera, periodista y escritora. Mientras al hombre de mi vida le enseñan a usar el GPS y logre finalmente encontrarme, yo me dedico a contar historias para vivir, para aprender, crecer, respirar y entender.

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