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Compartir mi vida

Compartir mi vida Posted on 13 abril, 20151 Comment

Soy una feliz y soltera, periodista y escritora. Mientras al hombre de mi vida le enseñan a usar el GPS y logre finalmente encontrarme, yo me dedico a contar historias para vivir, para aprender, crecer, respirar y entender. Amo escribir, viajar, conocer gente, la buena comida (en la cama y en la mesa), tomar fotos, pintar, leer y dormir.

 

 

Nuestros mensajes eróticos eran más poderosos que cualquier encuentro carnal de ese último año. Tu escuchabas mis gemidos en tu oído y yo tus manos recorriendo mi cuerpo con cada pixel que mis ojos descifraban. Me humedecía con tan solo imaginarte. Tus fotos catapultaban miles de emociones que respaldadas por tus palabras calentarían mi cuerpo de a poco. Estar a oscuras en mi cuarto, sin saber qué hora era afuera, qué hora marca tu huso horario, sin saber qué ocurre en tu habitación, que imágenes circulan por tu cabeza.

Mi Whatsapp me llama. Es un mensaje suyo. No, es su miembro que erguido me busca. Que me dice que me necesita. Mi entrepiernas se moja con solo verlo, imaginarme su respiración en mi oido y unas letras que expresan sus recuerdos: sujetaba tu boca para callarte o mis padres escucharían tus gemidos.Me mojaba con verte y escuchar tu voz. “Te quiero comer mojadita, o comerte hasta mojarte. Cómeme completa y chúpate los dedos, que yo en tu ausencia me tocaré en tu nombre. Viendo tus fotos imaginándonos juntos, cuerpo con cuerpo. Tu aliento en mi oreja y tu lengua entre mis piernas. Podía sentir tus manos deslizándose por mi piel mientras ella respondía erizándose con tu lengua paseándose por mis pechos desnudos, descendiendo hacia mi ombligo y acabando en mi clítoris mientras un sin fin de sensaciones invadían mi cuerpo.

Me empapaba recreando en mi mente lo que vivimos y lo que soñábamos con vivir. Desarmar la cama, desmenuzar la ropa, desvirtuar nuestros cuerpos. Me inundaba solo con soñar volver a tener una noche a tu lado. Me perdía recorriendo vellos y pliegues, sintiendo curvas bajo mis manos y alientos en mi cuello, sonidos en mi oído. Eran nuestras manos buscando sobre teclados en qué capítulo habíamos dejado esto. En que episodios se saciaron nuestros cuerpos y en cuáles otros quedaron sedientos. Sus dedos sobre la pantalla eran como su lengua en mi cuerpo. Mientras mis palabras daban señales de aquello que aún no había muerto. Se despertaron mis sospechas, se compartieron nuestras ganas y resolvimos que en esto aún no había nada resuelto.

 

 

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Sobre esto de los mensajes eróticos y el sexting hay suficiente escrito

 

 

Soy una feliz y soltera, periodista y escritora. Mientras al hombre de mi vida le enseñan a usar el GPS y logre finalmente encontrarme, yo me dedico a contar historias para vivir, para aprender, crecer, respirar y entender. Amo escribir, viajar, conocer gente, la buena comida (en la cama y en la mesa), tomar fotos, pintar, leer y dormir.

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