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Compórtate

Compórtate Posted on 5 agosto, 2015Leave a comment

Feliz y soltera escritora. Mientras al hombre de mi vida le enseñan a usar el GPS y logre finalmente encontrarme, yo me dedico a contar historias para vivir, para aprender, crecer, respirar y entender.

Foto: Stokpic (Pixabay)
Foto: Stokpic (Pixabay)

Y sentados uno al lado del otro, en aquel escritorio, esperando a ser atendidos estábamos mi jefe y yo, a punto de conocer las novedades que el hombre a quien esperábamos traería. “Te agradezco te comportes, por favor”

¿Y a este qué le pasa? Dándome instrucciones como si fuera mi padre. Lo miré extrañado.

– No vayas a dejar que se te caiga la baba

– ¿Perdón?

– Que no se te vaya a caer la baba con el hombre que nos va a atender ahora

– Este hombre si es ridículo. ¿Quién se cree? ¿Qué sabes tú de mis gustos? Lo miré sin decir nada mientras en mi cabeza seguían revoloteando pensamientos: Qué pesado. ¿Y yo debería creer en los gustos de mi jefe feo? ¡Por favor!

– Sé que te va a dar algo cuando veas al hombre que nos va a atender aquí… lo único que te pido es que disimules bien, eso es todo… Y largó una carcajada.

Hice un esfuerzo por no voltearle los ojos a mi jefe y a controlar mi cara para que no reaccione de manera maleducada.

Por favor, si esto más que una feria relojera es como un museo de hombres guapos, un desfile diario. Pero ¿qué sabes tu de mis gusto de todos modos? Debe ser que me has visto con novio alguna vez. El chico de la fiesta de ayer nada tiene que ver con mi estilo, en lo absoluto.

Noto que la atención que me presta se diluye y cuando miro hacia donde se dirige la mirada de mi jefe que sonríe y extiende la mano. Mi mente atentamente da la orden de levantarme de la silla al mismo tiempo que me jefe ¡bien! mi cuerpo se voltea y una hermosa criatura alta y robusta de penetrantes ojos azules me mira fijamente y se acerca a mi rostro para besarme ¡Jodeeeer! Este tío está más bueno que comer con las manoooos.

Y entonces mi cuerpo se desbalanceó por completo, hasta el punto de no saber cómo comportarse. Después de todo mi jefe, sin ser gay, tenía razón. Este italiano causaba estragos no solo a mi vista y a  mi respiración, sino también en mis vísceras.

Feliz y soltera escritora. Mientras al hombre de mi vida le enseñan a usar el GPS y logre finalmente encontrarme, yo me dedico a contar historias para vivir, para aprender, crecer, respirar y entender.

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