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Convivencia

Convivencia Posted on 10 agosto, 2015Leave a comment

Feliz y soltera escritora. Mientras al hombre de mi vida le enseñan a usar el GPS y logre finalmente encontrarme, yo me dedico a contar historias para vivir, para aprender, crecer, respirar y entender.

Foto: Annie Spratt (Unsplash)
Foto: Annie Spratt (Unsplash)

 

 

 

 

La convivencia quizás este sea uno de los puntos más álgidos de una relación. Es el espacio donde todo ocurre. Y que si no se sustenta sobre bases y valores firmes, todo se derrumba. Todo pareciera perfecto hasta que realmente conoces a esa persona, pero se pone peor cuando convives con ella. Ahí es cuando realmente descubres lo mejor y lo peor. La confianza hace de las suyas, las costumbres igual, y el amor pareciera esfumar lo más que puede todos aquellos defectos. Las manías florecen con los meses, se afincan con los años. Las costumbres se imponen haciendo daño a lo efímero.

Pero somos personas grandes, sabemos controlarnos, expresar nuestros sentimientos y hablar. Estaba clara que no podía irme de ese modo después de toda su dedicación, de todo su tiempo y su cariño. Comprendí que no era culpa suya, ni mía. Lo que nos ocurría era algo más, algo inexplicable y tortuoso. Nos superaba. Nos hacíamos daño mutuamente a pesar del amor que nos teníamos.

Cuando desperté de aquel idilio amoroso que me impedía conocer la verdad de su personalidad y de sus costumbres. Me acobardé. Caí como un pájaro con el ala rota. Queriendo únicamente armar mis maletas y marcharme por siempre. Huir corriendo sin dar explicaciones era lo único que me apetecía hacer. ¿Cómo podía ser que después de todo lo que creí en ese amor, de todos los planes que hicimos juntos y de todo lo que compartimos nos dimos cuenta que era más el daño que el bien?  Conocernos en profundidad fue darnos cuenta de que no éramos sino dos desconocidos con un exceso de confianza abrumador que sólo servía para exaltar los defectos de cada quién.

Eso saca el amor: lo mejor y lo peor de cada quien.

 

Feliz y soltera escritora. Mientras al hombre de mi vida le enseñan a usar el GPS y logre finalmente encontrarme, yo me dedico a contar historias para vivir, para aprender, crecer, respirar y entender.

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