Posted in Fails y Cómicos Noches de copas

Sexy Barman

Sexy Barman Posted on 12 octubre, 2015Leave a comment

Soy una feliz y soltera, periodista y escritora. Mientras al hombre de mi vida le enseñan a usar el GPS y logre finalmente encontrarme, yo me dedico a contar historias para vivir, para aprender, crecer, respirar y entender.

Foto: Toronto Eaters (Unsplash)
Foto: Toronto Eaters (Unsplash)

 

 

 

 

Ciertamente era un sexy barman. Aunque a decir verdad no era barman sino camarero. Un camarero guapo de una discoteca gay.

Flechazo instantáneo.

Aquel hombre era absolutamente devorable. Era extremeño, barbudo y de sonrientes ojos marrón café. Estatura media, flaco, y al parecer, bastante fit. Desde que lo vi y nos acercamos a la barra a ordenar mis hormonas se tornaron irreconocibles. “Chicas, yo me quedo toda la noche aquí al lado de la barra”. Se reían pero entendían mi planteamiento, porque aquel no era un Adonis para mí, sino para cualquier chica. Intercambiamos algunas palabras, los clásicos rompe hielos y otras más.

Tras ordenar un Gin Tónic -y contra todo pronóstico- nos asignaron un reservado. Estaba muy bien pues mi amiga se merecía eso y más también. Pero el privado rincón quedaba en el extremo opuesto del local. Bien alejado de la barra y por ende, de mi platónico galán.

Habiendo consumido poco más de la mitad de mi gin tónic -que se sumaba a otros dos y unas cuantas cervezas anteriores a este episodio- y habiendo mencionado repetidas veces, y discutido con mis amigas la belleza de aquel ejemplar de la barra, me envalentoné y me dirigí nuevamente a él. Admito, aquí publicamente que es la primera vez que me acerco a pedirle el teléfono a un chico guapo.

En camino a la barra, me lo topé al sexy barman en el borde de una corta escalera divisora de ambientes. Aquel monumento de hombre en el nivel superior y yo, cuatro peldaños más abajo desde el cual grité -en medio del bullicio y asistida por las copas- ¿No me vas a dar tu número de teléfono?

Con su apetecible sonrisa que provocaba robarle de su boca, me dijo: “Lo siento, tengo chica”.

 

 

Soy una feliz y soltera, periodista y escritora. Mientras al hombre de mi vida le enseñan a usar el GPS y logre finalmente encontrarme, yo me dedico a contar historias para vivir, para aprender, crecer, respirar y entender.

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