Posted in Aventuras Amorosas Fails y Cómicos Noches de copas

Magaly

Magaly Posted on 28 octubre, 2015Leave a comment

Soy una feliz y soltera, periodista y escritora. Mientras al hombre de mi vida le enseñan a usar el GPS y logre finalmente encontrarme, yo me dedico a contar historias para vivir, para aprender, crecer, respirar y entender.

Magaly

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Exhaustos caímos en la cama. ¿Y qué pasaría si llega Magaly? Me dijo en medio de la oscuridad

¿Ah? ¿Magaly? ¿Y quién coño es Magaly? ¿Este tío de qué habla? ¿Se referirá a alguna movida especial? Preferí permanecer en silencio. El cansancio me superó y al cabo de un rato, un minúsculo instante de lucidez me hizo caer en realidades y entender a qué se refería aquel nombre.

Compartíamos aquella cama esa mañana producto de la invitación que las copas de la noche anterior nos propusieron. Entre bares y tapas el pasado salió a colación. ¿Recuerdas a mi -ya fallecida- abuelita Magaly?… “Me gustaría que mi primera niña lleve su nombre”.

¡Noooooo! No se trataba de ninguna movida especial ni un comino. Ugh! A este punto de la madrugrada, tras haber sobrevivido aquella noche, no sabía si me sentía mal por el consumo de alcohol o por la simple idea de quedar en embarazada. Lo que me faltaba a mi entre tanta movida que llevo.

En medio de mi preocupación cogí mi móvil y comencé a echar cuentas de la última regla y de cuándo me tendría que venir. Él nota mi cara de preocupación. Mi mente está nublada echando cuentas -naturalmente entorpecidas por un ego que no quiere admitir el error ni lo que podría venir en consecuencia-. Pienso en la alternativa de la pastilla del día después. No, no no. Eso no me gusta nada. Me debato entre ir a por ella o volver a vivir la pesadilla de unos días expectantes ante alguna señal visible en mi ropa interior. Agh, nooooo, otra vez en esto. Ya lo viví aquella vez del condón roto. Quiero lloraaaaar. O morirme. No sé qué sea mejor. Sacar cuentas, sacar cuentas. Será lo mejor. Al cabo de unos minutos frente a mi móvil, en interno diálogo entre mis células conciente de que no hay espacio para un niño, o niña, ehhmm no hay espacio para nada en este cuerpo. A viva voz arrojo mis estadísticas: “estoy 99% segura de que Magaly no viene -y mi único 1% restante se reduce a una palabra: pánico-“.

“Yo confío en tu 1%”, contesta él entre risas nerviosas.

Mi respiración entrecortada me duró una semana. Conozco a varios niños producto de ese 1%. Hoy celebro que Magaly no viene a este mundo. Al menos no de este cuerpo.

 

Soy una feliz y soltera, periodista y escritora. Mientras al hombre de mi vida le enseñan a usar el GPS y logre finalmente encontrarme, yo me dedico a contar historias para vivir, para aprender, crecer, respirar y entender.

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