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Morderte el culo

Morderte el culo Posted on 3 noviembre, 2015Leave a comment

Soy una feliz y soltera, periodista y escritora. Mientras al hombre de mi vida le enseñan a usar el GPS y logre finalmente encontrarme, yo me dedico a contar historias para vivir, para aprender, crecer, respirar y entender. Amo escribir, viajar, conocer gente, la buena comida (en la cama y en la mesa), tomar fotos, pintar, leer y dormir.

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Esos arrebatos de cariño, esos ataques de amor, siempre me han enloquecido. Y es que siempre he sido muy pasional. Soy de aquellas personas que se deja llevar, cuyas grandes decisiones vienen siempre desde el corazón. Desde lo que me mueve, me conmueve, me emociona, me llena.

Siempre había soñado un amor así, arrebatador. De esos que requieren morderte el culo en la playa, que se desviven por ‘nalguearte’ por la calle, que te estampan contra la pared para besarte, que desnuda te toman de las piernas para lanzarte sobre la cama y violentar cada poro de tu cuerpo. Siempre me desviví por esos ademanes bruscos de alguien que te toma la cara de sorpresa y te besa de sopetón, o que afinca con fuerza sus manos en tus caderas para hundirse en tu cuerpo, que te aprisiona contra el colchón dejándote inmóvil ante cualquier posibilidad de defensa.

Siempre quise un amor así. Siempre tuve un amor así. Mi corazón late fervientemente con estas sacudidas. Pero no son más que eso: sacudidas. No hay amor en ellas. Hay pasión. Hay hormonas. Hay ‘morderte el culo‘. Hay emoción, pero no hay paz. No hay una tregua, un descanso para el cuerpo, un silencio en esa canción.

Estar con él me brindaba solo eso. Perdonen. No. Solo no. Esta palabra reduce el ímpetu de lo que sigue, y bajo ningún modo debe hacerlo. Estar con él me brindaba eso: Paz. Que no es poco. Es demasiado. Quizás incluso acobardante. Me brindaba tal paz que volver a enfrentarme a aquellas debilidades amorosas, a aquellos estímulos carnales me resultaba repulsivo, incómodo, aberrante.  Tuve que vivirlo para descubrirlo.

Experimentar el amor desde la paz no deja cabida para más ningún otro sentimiento. Caben sólo ellos: el amor y la paz. Tu y yo.

 

 

Soy una feliz y soltera, periodista y escritora. Mientras al hombre de mi vida le enseñan a usar el GPS y logre finalmente encontrarme, yo me dedico a contar historias para vivir, para aprender, crecer, respirar y entender. Amo escribir, viajar, conocer gente, la buena comida (en la cama y en la mesa), tomar fotos, pintar, leer y dormir.

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