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La Biblia

La Biblia Posted on 1 diciembre, 2015Leave a comment

Feliz y soltera escritora. Mientras al hombre de mi vida le enseñan a usar el GPS y logre finalmente encontrarme, yo me dedico a contar historias para vivir, para aprender, crecer, respirar y entender.

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Foto: @ngradecky (Archivo)

 

 

Entre persianas a medio abrir, una habitación a media luz y mi cuerpo sediento de agua y una muy mala follada me desperté al escuchar su voz. Todo me resultaba incomprensible. Un murmullo de voz pude percibir. Mi cuerpo era un peso muerto, no sólo por sueño sino también por alcohol.

Algo me dijo antes de marcharse. No recuerdo sus palabras. No recuerdo su cuerpo. No recuerdo su nombre. Lo prefiero así. No ocurrió nada valedero de recordar. Pero su tono de voz grave anunciando su partida me obligó a alzar mi cuerpo levemente. Mis ojos entre abiertos, mi cuerpo boca abajo, mi cabeza descansando sobre mis manos y mi torso sobre mis codos.

Haciendo un esfuerzo sobrehumano giré mi cabeza hacia él, sin lograr conectar miradas, “¿me harías un favor antes de irte? -dije balbuceante- ¿me alcanzarías mi móvil?”. “Claro” -respondió. “Sobre la mesa” La economía de palabras y acciones en este estado ‘resacoso’ resulta vital para la supervivencia.

“¿Debajo de la Biblia?” ¿Qué? ¿Pero qué dices? ¿Acado estoy viviendo yo un sueño? ¿Qué biblia? ¿Este tío de qué habla? Estoy en mi casa. Qué biblia ni nada. No soy creyente ni practicante, mucho menos portadora de una biblia. “¿Qué dices?” Mi cuerpo cual peso muerto se desvaneció sobre las sábanas en cuanto mi mano recibió el móvil.

No lo vi irse. No lo vi volver jamás a mi vida. La Biblia de la que hablaba no era otra cosa que un libro notoriamente viejo, de carátula en tela negra desgastada y desteñida que ahora, tras mis ojos sobrios, fácilmente podría confundirse con un manual religioso.

Sobre mi mesa, reposaba Lolita de Vladimir Nabokov. Una novela por la que la iglesia católica sin duda, jamás abogaría.

 

Feliz y soltera escritora. Mientras al hombre de mi vida le enseñan a usar el GPS y logre finalmente encontrarme, yo me dedico a contar historias para vivir, para aprender, crecer, respirar y entender.

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