Posted in Fails y Cómicos Noches de copas

maldita absenta

maldita absenta Posted on 15 diciembre, 20151 Comment

Soy una feliz y soltera, periodista y escritora. Mientras al hombre de mi vida le enseñan a usar el GPS y logre finalmente encontrarme, yo me dedico a contar historias para vivir, para aprender, crecer, respirar y entender.

 

Foto: Melissa Askew (Unsplash)
Foto: Melissa Askew (Unsplash)

 

 

 

Conversamos poco, creo que ni necesario era. Todo se traducía en atracción física, y mutua. Fuimos a una discoteca -¡de terror!- en un subterráneo con luces de neón azules que apenas me permitían reconocerlo. Recuerdo poco detalle de lo seguido pues hubo muchos gin tónics de por medio durante aquella noche. Digamos que fueron mi único alimento, antes de llegar a sus brazos en aquella cama vacía, fría y sola.

Nos despojamos de nuestras ropas sin seducción alguna y caímos tendidos sobre la cama. Entre la lucha por poder comulgar ambos en el mismo espacio sin darnos codazos, rodillazos y procurando un equilibrio imposible en medio de tanto alcohol, logró ponerse el preservativo. Una vez enfundado el compañero, no volvimos a escuchar de él en toda la noche. Literal. ¡Vaya noche! ¡Vaya chasco de noche! No se movía, ni con los míos ni con los suyos propios. Yo, después de unos cuantos intentos fallidos en estos menesteres, que admito, las primeras veces resultaron una puñalada en el ego, quedando casi en el suelo sin quererme levantar del suelo, mucho menos para intentar salir con un chico o acostarme con él, aprendí la lección.

Bueno, lo cierto es, que en aquella cama gris, tan gris como ese momento, como mis ánimos y los suyos producto de esta huelga puesta en marcha por su miembro viril, aquel hombre suelta un “maldita absenta“.

¿Maldita absenta? Quizás esto no se trató de atracción sino de absenta. Con razón esto no funcionaba. De haberme contado esto desde un principio, me habrías ahorrado el disgusto, las sábanas grises y te habrías ahorrado tú el taxi que pagaste para que estuviéramos aquí.

 

Soy una feliz y soltera, periodista y escritora. Mientras al hombre de mi vida le enseñan a usar el GPS y logre finalmente encontrarme, yo me dedico a contar historias para vivir, para aprender, crecer, respirar y entender.

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