Punto final

Punto final, lápida, cementerio
Foto: @ngradecky (Archivo)

 

 

Toda muerte involucra un comienzo, y esa es sin duda la mayor luz que tiene la muerte de algo, la posibilidad de un nuevo inicio. Su cumpleaños se tradujo en mi cierre. De capítulo. De año. Y sus palabras de respuesta fueron tan espléndidas como lo había sido él desde que lo conocí hasta esta fecha.

 

Hola!
Más que consciente de que fue ayer, y no hoy, te escribo feliz cumple.
Se me hace difícil escribirte porque sé que te hice mucho daño y eso no estuvo bien. Pero todo lo que aprendí contigo ha sido invaluable. Sé que no será razón suficiente para perdonarme fácilmente pero sé que al final lo harás, algún día, pues eres un ser extraordinario. 
Quizás la razón de que esta nota sea en pasado sea para disminuirle importancia, pues no es fácil tampoco para mí dirigirme hacia ti después de París y después de todo lo que nos quisimos. Lo recuerdo profundamente y siempre permanecerá en mi memoria pues nos ha hecho y nos seguirá haciendo crecer a ambos. 
Lamento todos los malos ratos que te hice pasar y las falsas ilusiones que generé en ti. Te quiero de corazón y espero algún día puedas entenderlo. 
Espero hayas tenido el mejor de los días, como bien lo mereces. 
Un gran abrazo,
Te quiere,
Yo

 

Aquel mensaje marcó el punto final, pues el fin había ocurrido hacía más de un año  y de un modo bastante tumultuoso. No obstante, me resultaba necesario afirmarle que a pesar de nuestro tormentoso final, y nuestro reencuentro, lo quería mucho y valoraba enormemente haberlo conocido.Valoraba lo aprendido, lo vivido, lo sufrido. Gracias a todo aquello había crecido, habíamos crecido, esta vez él por su lado y yo por el mío, cada quien por su camino. Pero perdonarnos mutuamente y entender que lo nuestro no correspondía fue sin duda lo más valioso.

Toda muerte da cabida a un nuevo nacimiento. Punto final.

 

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