El que se cansa, pierde

Foto: William Iven (Unsplash)
Foto: William Iven (Unsplash)

 

 

 

Aquella mañana me desperté, consciente de las seis horas de diferencia que nos separan. Me encuentro entre tiempos. A seis horas menos de mí está mi familia. Y a seis horas más; él, quien no hacía mucho compartía conmigo la misma cama. Estoy podrida de estas separaciones. Pero soy consciente de que el que se cansa, pierde.

Otro huso horario es un gran reto. La distancia nutre la falta que me haces, pero a su vez pareciera ser el alimento indispensable de este amor. Como si las millas alargaran a su paso el amor que te tengo, elongándolo como músculos subterráneos entre ambos países que se tonifican con cada pensamiento.

Después del desayuno decido enviarle un mensaje: “Un grandioso día y un beso enorme desde Madrid”. Le llegará mientras descansa en los brazos de morfeo y lo leerá cuando despierte.

El día transcurre sin noticias. Nada respecto a él. Traigo a colación el cambio horario. Estará ocupado. No habrá visto el móvil. Se lo habrá olvidado. No lo tendrá consigo. Cualquier excusa que justifique su silencio es válida. Me voy a la cama sin saber nada del personaje en cuestión.

A la mañana siguiente. Sin abandonar la cama reviso mi móvil: mensajes vacíos. Ni un mensaje suyo. ¿Ni un (1) mensaje? Yo le deseo un día maravilloso y él es incapaz si quiera de un ‘gracias’. Mi ego sale a flote ignorando todo lo que mi corazón pareciera percibir.

Pero queridos lectores, esto no es un tema de distancias o de husos horarios, sino de expectativas. Todas aquellas excusas que surgían en mi cabeza eran absolutamente innecesarias. Entiéndanlo, no hacemos las cosas por compromiso o en espera de algo a cambio. Si de mi corazón nace la necesidad de enviarle un mensaje vacío, un mensaje de amor, o del tipo que sea, no tengo por qué esperar nada a cambio.

Esperamos algo a cambio porque no nos prestamos la atención suficiente a nosotros mismos. La distancia, más que separarnos, nos fortalece, nos ilumina y nos acerca únicamente en la medida en que entendamos y aceptemos que esto tiene que ocurrir para crecer. Ese espacio de tiempo y de separación entre personas que se quieren sólo puede aumentar o aminorar las ganas y el amor. Dependerá únicamente de la aceptación de las partes.

El que se cansa pierde. Pierde el tiempo, pierde un amor, pierde la posibilidad de encontrarse consigo mismo.

 

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