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Perdí el vuelo

Perdí el vuelo Posted on 9 febrero, 2016Leave a comment

Feliz y soltera escritora. Mientras al hombre de mi vida le enseñan a usar el GPS y logre finalmente encontrarme, yo me dedico a contar historias para vivir, para aprender, crecer, respirar y entender.

Perdí el vuelo
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Foto: @ngradecky (Archivo)

Perdí el vuelo por tonta, dormida y distraída. Como dirían en mi tierra destino: ‘por boluda’. Me habría encantado poder contar que ese día conocí al amor de mi vida y que de tanto amor, o tanto entretenimiento lo perdí. No. La verdad fue otra.

Tras haber perdido mi vuelo y todo el trajín que eso me ocasionó, al día siguiente me reencontré con él, el ex amor de mi vida. Hacía ya varios meses que había descubierto, por circunstancias de la vida, que no era él el amor de mi vida. Pero luego de tantos años y tantas ilusiones aquel episodio necesitaba un cierre. Y aquello, sin siquiera saberlo ocurrió al día siguiente de perder el vuelo. Nos encontramos en el aeropuerto. Él llegaba a Madrid el día y yo me despedía de ella, y en esos breves 10 minutos de encuentro, entre su llegada y mi partida puedo decirles con plena seguridad que nada en mi estómago se revolvió. Ninguno de mis músculos se tensó, ninguna de mis vísceras se revolvió, ninguna célula de mi cuerpo se sintió aludida ante tal encuentro.

Así fue como entendí que aquel desgraciado evento tendría una grandiosa resolución: el cierre de una relación a la que le tenía esperanzas hacía unos tres años, quizás más. Todo en este mundo sucede por alguna razón. No siempre la sabemos, no siempre es posible. Esta vez lo fue. Y aunque supuso unos llantos, dinero extra y un atraso en ver a mi familia, trajo el grato desenlace de cerrar esta historia. El amor de tu vida no es él, y este boleto perdido te lo hizo saber.

Las historias de amor requieren un cierre, aunque sea tonto, como encontrarse 10 min con ese alguien en el aeropuerto.

—–

Dos meses antes de acabar el año, mientras yo remaba la desazón emocional que la relación anterior me había dejado, recibí un mensaje suyo con la noticia que vendría a Madrid, aún sin fecha específica de vuelo. No estaba segura de quererlo ver. A la par que recibo mis fechas de mi viaje recibo las suyas. Coinciden en exactitud los días. Quizás no sea necesario vernos.

Feliz y soltera escritora. Mientras al hombre de mi vida le enseñan a usar el GPS y logre finalmente encontrarme, yo me dedico a contar historias para vivir, para aprender, crecer, respirar y entender.

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