Posted in Fails y Cómicos Noches de copas

El Guineo

El Guineo Posted on 12 abril, 2016Leave a comment

Soy una feliz y soltera, periodista y escritora. Mientras al hombre de mi vida le enseñan a usar el GPS y logre finalmente encontrarme, yo me dedico a contar historias para vivir, para aprender, crecer, respirar y entender.

Foto: Clem Onojeghuo (Unsplash)
Foto: Clem Onojeghuo (Unsplash)

 

 

 

Fue una noche de fiesta que comenzó con un filipino y continuó con un coreano amigo de el guineo (oriundo de Guinea) Parece cuento chino, no lo fue.

Durante nuestra caminata por Huertas buscando un buen bar de copas, decidimos optar por aquel que nos regalara una copa. Tarea imposible, naturalmente, pero lo intentamos y en el punto de la rendición apareció un tío de rasgos reconociblemente filipinos a ofrecerno0s una entrada a un local. Mi amiga, que vivió varios años en las islas filipinas comenzó a conversar con él. Terminamos en el local que promocionaba sólo por la copa que nos ofreció como regalo.

Mientras sorbíamos nuestras bebidas bajo aquellas luces moradas que trastocan toda realidad. Se me acercó este chico, bajito (de mi estatura o menor), pieles oscuras y gordito. Asomando su mano a mi cuerpo preguntó: “¿Bailas?” -“No, lo siento”. No es que no quisiera. Que no quería. Sino que realmente no bailo. Soy de madera, con dos pies izquierdos, no tengo ritmo en lo absoluto. No sé si es vergüenza o una tara mental, pero para esto del baile soy realmente mala. “¿De dónde eres?”  -“de Venezuela”. Así no entramos en mayores detalles. “Pues serás la vergüenza de tu país después de Maduro”. -¿Perdona? Mis oídos no se creían lo que escuchaban. Este tío me está diciendo que soy una vergüenza porque no sé bailar, mientras meneo mi cuerpo -como puedo- sobre la pista y por inercia? ¿En serio? ¿Vergüenza? ¡Capullo!

Tras mi antipática mirada continúa… ¿Cuántos años tienes? Sonrío y le digo: ¿cuántos parezco tener? -¿De verdad quieres que te diga cuántos te calculo? -“Sí” Por supuesto. Nunca nadie me calcula mi edad, siempre me dan menos. ¿Venga, cuántos me calculas? -“Teinta y siete (37)” ¿377777777777777777777777? ¿Pero tú eres ciego? ¿en serio? Primer me dices que soy la vergüenza del país por no saber bailar y ahora me das 37 en lugar de los 31 que tengo -o menos-. ¡Vaya coraje el tío este! Esto debe ser la venganza del universo por no haber sido condescendiente con mi ex e día que lo conocí. Su comentario no hería a mi ego, pero me resultaba ridículo.  ¿Tú cuántos tienes? -“23, digo sonriente” Ah. Esto explica toda la actitud de niñato que habías tenido hasta ahora. Aah.

Durante los próximos minutos continué el moviendo mi cuerpo al son de la música, voltée hacia todos los costados posibles, dejé de dirigirle la mirada y se marchó. ¡Sí, lo logré! Continuamos bailando entre mis amigas y al cabo de un rato volvió el guineo a acercarse a bailar conmigo. Lo miré a los ojos y le dije: “no estoy interesada”. “No te he preguntado nada” -“No estoy interesada”. “Pero si no te he dicho ni pedido nada”- “Me pidas o no, no estoy interesada”. Volteé la cara y desapareció.

Si este chico hubiese sido tan guapo como el de la foto, me lo consideraba, pero la verdad es que el guineo entre su físico, su personalidad y su desespero por ligar, estaba fuera de juego desde el ya.

 

Soy una feliz y soltera, periodista y escritora. Mientras al hombre de mi vida le enseñan a usar el GPS y logre finalmente encontrarme, yo me dedico a contar historias para vivir, para aprender, crecer, respirar y entender.

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