Carta a mí misma

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Foto: @ngradecky (Instagram)

 

 

Querida,

Así es. Así es como el universo te enseña a rendirte y crecer, a tener fe. Enfrentándote a aquello a lo que tanto temes, a todo aquello que no puedes controlar. Es la única manera de sanar. Enfrentándolo, perdonándolo, dejándolo ir.

Es como ese gran amor que se marcha. Ese que te hace sangrar, llorar, y creer que no mereces más amor. No. No es así como funciona. Lloras porque hay una herida ahí que tiene que cerrarse. Y que lo va a hacer en la medida en que la dejes sangrar. Es como las pupas, se cierran una vez que ha salido toda la mierda de adentro. Déjate. Déjate ser. Déjate llorar, sangrar y sanar. Duele, pero merecerá la pena cada lágrima, cada gota de sangre, cada aullido.

Déjalo ir. El tiempo será tu mejor amirgo. Te ayudará a superarlo. A perdonarlo. Agradece su llegada, perdona su partida. Se ha ido por el bien de ambos. Estás creciendo con esa experiencia, te estás fortaleciendo. Él también. No es fácil. Ya lo sé. Pero respira. Llora. Llora todo lo que sea necesario. El amor sigue ahí, intacto, detenido, congelado. Lo sabes. Lo has experimentado anteriormente. Esta es la prueba a esa lección. Déjate sanar para que no se repita. Quiero escribirle, llamarle, buscarle, traerle de nuevo a mi, decirle que lo quiero. Lo sé pero eso no ayuda. ¿Para qué? Él no está aquí. No está aquí porque no es éste su lugar. Esta partida tiene que ver con circunstancias y aprendizajes, no contigo (me repetía una y otra vez a mí misma). Pero el amor sí está, reside dentro de tí. Resiste, sé fuerte.

Decirle que lo quieres no lo hará volver. Volverá cuando quiera y deba. Cuando sea pertinente, cuando puedan tenerse si así debiera ser.

Ahora sólo te queda confiar. Confiar -no esperar-. Tu amigo, el tiempo, por sí solo se encarga. Correrá con prisa si no le prestas atención. Ten fe. Cierra los ojos y confía en el universo. En que te dará todo lo que necesitas para sanar y que este episodio no se repita. Confía en que volverá. En que él te quiere tanto como tú a él. En que si te necesita en su vida, volverá. Confía en que si es el hombre para tí lo será. Confía en que si ambos se quieren, el universo fomentará ese reencuentro, como la primera vez permitió que se conocieran.

Quiérete. Resiste. Confía.

 

 

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