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After Office

After Office Posted on 24 mayo, 20162 Comments

Feliz y soltera escritora. Mientras al hombre de mi vida le enseñan a usar el GPS y logre finalmente encontrarme, yo me dedico a contar historias para vivir, para aprender, crecer, respirar y entender.

Foto: Quentin Dr (Unsplash)
Foto: Quentin Dr (Unsplash)

 

 

 

Tras el tsunami de trabajo de aquel día, lo mínimo que nos merecíamos era un after office. Desprevenida me pilla un mensaje de mi jefe por el chat de la oficina a escasa una hora de salir de currar.

Marcus y Philippe están en el nuevo irish. Les he dicho que no puedo ir, pero te aviso por si te apetece un after office.(Mi jefe sabe que me gusta su amigo. Aún me sorprendo repensando el coraje que tuve para decirle eso).

AAAAAAAAAAAAAAAAaaaaaaaaaiiiiiiii (Silencioso grito característico femenino de emoción) ¿Qué hago? ¿Qué hago? ¿Qué hago? ¿Qué hago? ¿Qué hago? ¿Voy? Sí, debería. Ay cuánto me gustaría verlo. No. No sé si hoy sea el día. Sí, ¡es hoy! ¡es hoy! Soñé esta mañana que me topaba con él en la oficina. ¿Será una señal? Debe ser una señal Qué loco. Yo me imaginé encontrarme con él y ¿mi jefe me escribe para ir a verlo al bar? mmmm misterioso Ignoro su texto y le escribo a mi amiga: “Este tío me ha dicho que Marcus y Philippe están en el bar. ¡No sé qué hacer!”

Aaaaaaaaaaaaaiiii!!!, ¡Tienes que ir a verlo!

Jajajaj ya… ¿Vendrías conmigo al bar? -pregunto con cierta vergüenza por hacer esta clase de preguntas cuando ya tengo más de 30.

Ya lo siento, pero mañana madrugo. Tengo cita, con tu ex, en la embajada a presentar los papeles para el matrimonio. (Esto merece otro cuento aparte que publicaré a futuro).

No esta nocheeee. Vale. Pues será para otra ocasión entonces.Nos volveremos a ver por aquí en la oficina

Nooo. ¡Tienes que ir! Sabes que es mutuo el interés. Tienes que resolver este asunto. Te entiendo. Yo también estaría así. Pero eso es lo emocionante de todo esto.

Sí. Estoy nerviosa. Entre emocionada y nerviosa.

Ve, por favor. No te vas a arrepentir.

¡Qué va! Yo sola no voy. No. No. No. No y No.

Que sí. Valdrá la pena. Una sola birra y te acompaño. No puedes perder esta oportunidad.

Ya, pero sin el jefe esto va a ser una situación medio incómoda. Dos tíos o un grupo que no conocemos y sabiendo que ambos nos gustamos.

¡Vamos! Una copa solamente.

Mi corazón empieza a bombear enloquecido sin aún entender qué ocurre. ¡Aayyy! Lo voy a ver. Qué nervios. Qué emoción. Qué nervios. Qué emoción. O no tan emoción. ¡Ay no! Este tío es muy guapo. ¿Y si es un tarado? ¿o un aburrido? ¿o no me presta atención? O… ¡Ay no! Soy como una adolescente con treinta y dele. Hace aaaños que no paso por esto de un amigo de un amigo que me guste. No… de un amigo no. ¡De mi jefe! Amigo de mi jefeeeee ¡Aaay! No sé si eso sea mejor o peor.

Retorno a la conversación con mi jefe: “Hmmm. Pues pasaré por ahí un rato”

“Puedes decirle a tu amiga que te acompañe”

“Eso he hecho… vamos”

“¡Hey! Qué emocionante. Esto es como volver a la adolescenciaaaa. Me siento como si tuviera 15 de nuevo”

¿Huh? ¿En serio? ¿Mi mente se ha escapado de mi? ¿Mi jefe ha dicho que se siente como un quinceañero? ¿Qué coño…? ¿Acaso mi jefe está tan emocionado como yo por este reencuentro? ¿WTF? “¿En serio? ¿Qué dices?”

¡Siii, esto es emocionante! -Me imagino sus ojos azules brillar y esa sonrisa pícara que pone cuando algo le gusta.

Ummm… todo esto es muy raro. ¿Te puedo hacer una pregunta? ¿Te ha dicho Marcus que me invites al bar o has sido tú?

Sí. Me han escrito para que vaya con ellos al bar y te lleve. Lo imagino alzando las cejas simultáneamente en plan: ¡a por ello!. Aaaawww. Yo me derrito. Pero este tío -Marcus, me refiero- o es muy infantil o muy vergonzoso. No sé si esto sea bueno. ¡Qué coño! Vamos al bar

Concluida la jornada laboral mi amiga y yo enfilamos al baño para retocarnos un poco. Nos debatimos entre invitar a nuestro colega Juan al bar. ¿Hará que todo esto sea menos raro? Finalmente decidimos invitarle, pero se ha marchado. Mi amiga y yo nos miramos mutuamente “Umm. Esto va a ser incómodo. Yo conozco a Marcus y Philippe, pero va a ser un momento incómodo. En plan ‘2 pa’ 2′, como decimos en Venezuela.” Bueno, pero vas a verlo y eso es lo que importaaaa.

Divinas, espléndidas y maquilladas salimos del edificio y nos dirigimos a un after office en un bar cercano. Vamos andando y conversando de todo este episodio aquí narrado. En medio de la conversa, irrumpe por sorpresa un BUAAAAAAA de la parada del autobus.

AAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHH (Gritos femeninos característicos de pánico -a coro-). ¡Hostia puta qué susto!

Nuestro jefe nos asusta y sonríe diciendo: “las acompaño al bar”. After office con hombres guapos en el nuevo irish… esta noche promete.

 

 

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Marcus es el guapo de ojos azules

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Feliz y soltera escritora. Mientras al hombre de mi vida le enseñan a usar el GPS y logre finalmente encontrarme, yo me dedico a contar historias para vivir, para aprender, crecer, respirar y entender.

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