Amor caduco

Foto: SplitShire (Pixabay)
Foto: SplitShire (Pixabay)

 

 

 

 

Nos premió la noche inexplicablemente. Nos sedujo el alcohol más de la cuenta. Nos obligó a confesarnos nuestros más íntimos sentimientos. Las copas nos regalaron una turbia noche entre desahogos, llantos y orgasmos.

El placer en conjunción con el dolor en aquel bar, en aquella calle, en aquella cama. Una armónica sintonía entre perdón y despedida, entre distancia y bienvenida. Una inefable sensación de dormir con un conocido con sensación de desconocido y de desconocerte en la vasta cotidianidad de aquel amor. Estar compartiendo la cama con un cuerpo vacío. Vacío de pasión, de amor, de ganas de estar, de presencia. De ese amor caduco. Ahora extinto por ese preludio, posterior a él pero anterior a esto.

Mi cuerpo yace en una cama como por accidente. Mi mente viaja por los ojos azules de aquel hombre que dejé ir a China. Me invade su ausencia. Me ausenta la presencia de este tío en la cama. Esta ausencia me invade a tal punto que acabo retirándome de la partida. No puedo con esto, lo siento. No te amo. No me siento bien aquí. Este es un amor caduco y mi mente y mi corazón vagan en otros horizontes.

 

 

Guardar

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *