Posted in RELACIONES y Convivencia

¿Yo le gusto a este tío?

¿Yo le gusto a este tío? Posted on 30 agosto, 2016Leave a comment

Feliz y soltera escritora. Mientras al hombre de mi vida le enseñan a usar el GPS y logre finalmente encontrarme, yo me dedico a contar historias para vivir, para aprender, crecer, respirar y entender.

Foto: Simon Wijers (Unsplash)

Aquellos cabellos acebrados le otorgaban aires de conocedor. Como si cada uno de aquellos listones de pelo fuera sinónimo de triunfo, de conocimiento adquirido, de experiencia vivida. Su rostro era serio, como cubierto por una sutil capa de tensión: sus cejas pronunciadas y su frente arrugada. No obstante, al verme algo curioso ocurría en él.

Al verme entrar, los contraídos músculos de su rostro se relajaban, las arrugas de su frente desaparecían, las comisuras de sus labios se alargaban manifestando una sonrisa en medio de aquella seriedad.

Ideas mías o ¿yo le gusto a este tío?

Es un compañero de curro que hace poco lo tengo un poco más cerca puesto que mi taquilla linda con su escritorio. No tengo idea de quién es, cómo se llama, en qué trabaja, cuánto tiempo lleva en esta compañía. No sé si es un español con muy buen nivel de italiano o si es un ‘tano’ que habla muy bien español. Sólo conozco su sonrisa. De a poco identifico su voz entre la multitud -grave, sutilmente ronca y con dejo gallego- y se me ilumina el día.

Quizás a mi rostro le ocurre lo mismo que al suyo con verme.

Llevo meses topándome con él en la cafetería, a su hora de salida, de camino al baño ¿Quién es este tío? ¿Me persigue? ¿O yo a él? Me mira. He descubierto que secretamente me mira. Lo percibo. Me mira como si me conociera, o le interesara, ¿o porque le recuerdo a alguien? Da igual. Me pregunto por qué coincido con él más que con cualquiera.

El misterio se devela un lunes al mediodía. Yo entraba a currar. Él llevaba ya varias horas hundido en su silla de trabajo. Sonrió al verme, y me saludó con tono cálido y cariñoso. Contesté afirmativamente viéndole de reojo a medida que sacaba el ordenador de mi taquilla y preguntaba sobre su día . Respondió con poco júbilo: “bastante bien”. Su respuesta me timbró y me hizo detenerme por unos segundos en mis tareas, y a medida que las retomaba inquirí: “¿Bastante? Significa que podrías estar mejor”. Contestó con cierto desgano: “…es lunes” y con ello se aclaró su inusual reacción.

Finalmente, en cuanto me voltée para dirigirme hacia mi puesto dijo: “Pero con vernos nos alegramos”

¿Yo le gusto a este tío o son ideas mías?

 

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¿Este hombre será mi amor platónico del curro ?

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Feliz y soltera escritora. Mientras al hombre de mi vida le enseñan a usar el GPS y logre finalmente encontrarme, yo me dedico a contar historias para vivir, para aprender, crecer, respirar y entender.

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