Su partida dejó

Foto: Ashim D’Silva (Unsplash)
Foto: Ashim D’Silva (Unsplash)

 

 

 

 

 

Su partida dejó:

Un colchón autografiado, sábanas blancas vacías y un hastío de soledad.

Un estudio invadido por su presencia con disposición de objetos a su criterio.

Una escoba de silicona como ama de casa.

Una olla de teflón del Ikea que pronto conseguiría compañía en el aparador.

Una Aloe Vera que crece más que un niño pequeño, pero que por suerte lo único que traga es agua.

Una nevera que abre sus puertas hacia el lado correcto

Dos maletas inalcanzables sobre el armario,

Una obsesión persecutoria de Google, de la que ya me he hecho cargo,

Dudas sobre las cuentas de correo gratuito, sobre las que también actué.

Su partida dejó un vacío emocional, tres días de llanto inconsolable, una herida sangrante, un cierre de capítulo obligatorio…

y la responsabilidad de perdonar para no repetir.

 

 

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