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Sexo contigo

Sexo contigo Posted on 1 noviembre, 2016Leave a comment

Feliz y soltera escritora. Mientras al hombre de mi vida le enseñan a usar el GPS y logre finalmente encontrarme, yo me dedico a contar historias para vivir, para aprender, crecer, respirar y entender.

sexo contigo

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Me encanta tener sexo contigo, pero admito que fui terrible aquella noche. Bebí demasiado, admitió. Me siento igual, fui particularmente terrible esa noche. ¿Por qué dices eso? Tenía un dolor de cabeza que me consumía, apenas podía responder, sentarme encima de ti… y eso que aún no te he contado las malas noticias. Así que sí, una noche sexual bastante infame.

Cuéntame. ¿Qué quieres que te cuente? Las malas noticias. Cerca del mediodía, al despertarme fui al baño y me encontré con tu condón; nuestro condón, dentro de mí. ¡Ha! Y mis pastillas del día anterior y de ese día, reposando sobre la mesa pues olvidé tomarlas. ¡No jodas! Pero si acabé en tu barriga. ¡Cuánto me habría gustado tu boca! Lo sé, aún tengo rastros de semen en mi panza. Pero eso no me quita la preocupación sabiendo que he dormido con un preservativo en mi interior. En fin, prefiero no pensar mucho en ello que me entran ganas de matarme. Ciertamente, esperemos no pase nada, de todos modos avísame. ¿Matarte? ¿Por qué querrías matarte? De casualidad logro sobrevivir por mí misma sola en España, imagínate dos aquí.

Los hombres tienen esa maravillosa capacidad –beneficiosa únicamente para ellos–  de cambiar de tema e ignorar el tema en discusión. Es literalmente como abrir y cerrar una caja. Una vez cerrada no se vuelve a abrir y no se toca más el tema. Para una mujer esto puede resultar muy frustrante porque ella necesita exteriorizar los sentimientos y las emociones. Discutirlas, dejarlas salir para que no causen posteriores estragos en el cuerpo, ellos en cambio simplemente cierran el tema y lo dan por terminado. Otras veces, como esta, esa capacidad es como una suerte de súper-poder, de palabra mágica que cambia la conversación y el foco de atención. Y en lugar de darles largas al tema del condón y el posible ‘espermatozoide ganador’ lo que hay es una nueva discusión enfocada en el disfrute, ignorando toda clase de peligros y desdichas.

Debí haber acabado en tu boca, pero no estaba seguro que te gustara ¿o sí? Me encantó el sexo oral contigo. ¿Te refieres a mi sexo oral ebria? Honestamente no creo que eso haya sido muy bueno. Lo fue. Me gusta lo que ocurre en mis entrañas y en mi sexo. A mi lo sensible que eres.

Disfruto hablar contigo. Y tener sexo contigo. Creo que te has equivocado en el orden de las oraciones. Haha así es.

 

Feliz y soltera escritora. Mientras al hombre de mi vida le enseñan a usar el GPS y logre finalmente encontrarme, yo me dedico a contar historias para vivir, para aprender, crecer, respirar y entender.

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