Me enamoré de la vida

Foto: Eli De Faria (Unsplash)
Foto: Eli De Faria (Unsplash)

 

 

Aquella noche de abril me enamoré de la vida.

Me enamoré de lo complicada que nos resulta a veces, y de lo sencilla que es cuando nos dejamos llevar. Si nos hacemos tan ligeros como las hojas, y dejamos que el viento nos lleve, a donde nos tenga que llevar. Esa ligereza tiene que venir de pensamiento, de habernos aceptado, perdonado, encontrado. No considero que tenga todo ello resuelto, pero sin duda alguna estoy por ese camino. Una carretera nada fácil de recorrer, pero llena de detalles hermosos si tenemos los ojos suficientemente abiertos para verlo y el corazón lo suficientemente expuesto.

Esa noche, junto a aquel desconocido entendí qué camino debía seguir. Me hice consciente de cuánta energía estaba desperdiciando pensando en aquel amor que ya no estaba. Entendí todo el camino que había recorrido hasta llegar  poder compartir una conversación densa con una persona de otro país, de otra cultura, de otras creencias. Compartíamos una sintonía espiritual que ignoraba todas aquellas diferencias. Y descubrí cuánto más por aprender y dejarse llevar le faltaba aquel hombre -que se marchó a China-.

En aquella barra, de una remota ciudad europea descubrí lo inmenso que es este mundo, lo rico, lo vasto y lo fascinante que es la vida cuando te abres a ella. Cuando estás dispuesto a equivocarte, a arriesgar, a entender que no existen las verdades absolutas y que hay algo que nos conecta a todos, y es el amor.

No dejo de pensar en aquella noche. En cómo Gante me envolvía bajo sus alas, en cómo el universo se había regalado el encuentro con aquel Palestino en el Bar Popular. No dejo de reproducir en mi mente música cuyas letras no comprendo, pero cuyas melodías me transportan, me conectan y me elevan. Tal como lo hicieron cada una de sus palabras. Cómo su compasión me invadió. Su cercanía me marcó. Su

No dejo de agradecer la bendición que significó conocerlo.

Aquella noche me enamoré de la vida. De mí misma. Del universo.

 

 

—–

Con el chico de aquel Bar Popular conversamos sobre el matrimonio

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *