Sexo oral ebrio

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Fue entre aquel verano caduco y un otoño confundido y retrasado, que tendidos uno al lado del otro en aquella cama doble le brindé un sexo oral ebrio

Él descansaba boca arriba y yo acurrucada a su lado.Mi pierna flexionada sobre su vientre, mi cabeza sobre su hombro, su brazo izquierdo abrazándome y mi brazo derecho cruzando su pecho para acabar haciéndole mimos en su otro brazo. Su mano derecha se movió lentamente, dirigiendo la mía hacia su ingle como rogándome que lo estimulara. Eso hice.

Masajee su entrepierna con las puntas de mis dedos. Mi dedo índice y el medio acariciaban sus vellos y cercaban su pene entre movimientos suaves. Éste se erguía de a poco entre mimos mientras las yemas de los dedos de mi otra mano acariciaban lentamente de abajo hacia arriba extendiendo y recogiendo repetidamente el pellejo que recubre su miembro. Siento sus respiraciones profundas, de quien se deja seducir. Su placer se va acrecentando con la sutileza de mis movimientos. Me voy encendiendo también yo. No veo su rostro. Disfrutamos en silencio.

Siguiendo los movimientos acompasados de mis manos en su miembro, recorro con mis dedos desde su entrepierna hasta su pecho, circundo sus pezones mientras mis labios mojados bordean la punta de su pene acobijándolo y el reverso de mi lengua acaricia su glande. Entre movimientos circulares mi lengua siente su meato. Succiono levemente mientras mi mano sujeta la base del mismo ejerciendo cierta presión. Me muevo de arriba abajo en bis. Lo escucho gemir. Acaricio sus testículos y recorro con mi lengua el tronco de su pene. Lo introduzco en mi boca, lo devoro una y otra vez.

Mi cuerpo se estremece, mi humedad escapa mi cuerpo, mi boca se hace agua con el simple hecho de imaginarme a su miembro erguido y sediento. Lo quiero dentro de mí. Me levanto. Sus ojos se abren extrañados ante la pausa. Las cervezas de anoche me impiden ponerme a horcajadas sobre él, esto es lo que produce el alcohol, un sexo oral ebrio poco controlable. Mi cuerpo no se entiende en una posición vertical. 

Me tumbo a su lado en la cama. Se abalanza sobre mí y follamos sin memoria, pero con preservativo.
 

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Lo de los preservativos lo digo por la noche misterio

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