Noche de vinos

Foto: Thomas Martins (Unsplash)
Foto: Thomas Martins (Unsplash)

 

 

 

 

La vecina de mi amiga de Luxemburgo estaba de visita en Madrid. Había venido con una amiga suya y habíamos quedado en Banco de España para pasear e ir a algún lugar a tomar algo. En la Plaza Santa Bárbara comienza nuestra noche de vinos. Les cuento algunos datos curiosos de Madrid, les propongo que visiten Malasaña, Chueca y Madrid Río antes de partir, pues los demás destinos de interés ya los conocen, y comenzamos a saltar de bar en bar en busca de tapas incluidas con las cañas.

La noche de vinos es perfecta con el instalado y poco notorio otoño de calor disipado desde hace varias semanas. Encantadas con Madrid, con copa de tinto en mano brindamos por nuestro encuentro y compartimos conversaciones sobre relaciones amorosas, las webs de citas y todas esas modernidades, que os confieso, a mí me cuestan.

Un bar más tarde, en el Respiro, comenzamos la tercera ronda de vino acompañado de dos brutas ‘tapas’ (salchipapas y revoltillo con patatas y espárragos) y conversaciones más jugosas, donde naturalmente salió a colación mi blog. Tú debes tener una vida sexual muy interesante para tener un blog al respecto. Siempre me causan gracia esta clase de comentarios. Mi blog va un poco de relaciones y decepciones amorosas, de sueños hechos realidad, de polvos de una noche, de rupturas, de sexo, un poco de todo. Es como la vida, en unas te va muy bien, en otras muy mal, y ahí en el blog están todas recopiladas.

El blog se presta para pensar que he compartido la cama con un millar de hombres. No. Son las mismas historias contadas de un lado, del otro, de distintas formas y que al final parecieran sopotocientas, te puedo asegurar que son mucho menos que eso.

Nos tienes que pasar el link. Es una pena que no lo tengas en inglés. Ya, eso me dijo el belga, el último hombre con el que estuve. Está en mis planes traducirlo, pero requiere mucho trabajo porque tengo más de 200 historias publicadas. De todos modos os paso el link para que lo miréis y me digan qué os parece. Google os lo traducirá para vosotras.

En la segunda ronda, le pido al camarero si puede tener la amabilidad de servirnos paella, para que la prueben las chicas. “Comerán solo ellas, porque es pa’ ella”. Nos reímos a la par y explico el chiste a mis amigas. Unos minutos más tarde tenemos tres copas más, unas patatas bravas y una paella. Es una burrada de comida, pero nos la estamos pasando genial. Le sonrío al camarero en señal de gracias. Al terminar retira nuestros platos y me guiña el ojo. ¿Podrías traerme tres vasos de agua? Cómo no hija mía, lo que me pidas. Jajajaj. Mis amigas no entienden lo que dice el hombre pero entienden el cachondeo.

Ya entienden ustedes por qué tengo este blog, ¿no? Porque a dónde voy encuentro con quien hacer historias. Nos reímos las tres en coro. La noche de vinos acaba con un chupa-chus que nos regala el camarero a cada una. Entre ellos se burlan de nosotras porque una de ellas es imposible de abrir. Otro trae un cuchillo de carnicero para romper el papel. Ponen cara de: vaya-personajes-que-no-pueden-ni-abrir-una-piruleta-solas.

2 comentarios en “Noche de vinos

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