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Gracias

Gracias Posted on 20 diciembre, 20162 Comments

Feliz y soltera escritora. Mientras al hombre de mi vida le enseñan a usar el GPS y logre finalmente encontrarme, yo me dedico a contar historias para vivir, para aprender, crecer, respirar y entender.

Foto: Artem Kovalev (Unsplash)
Foto: Artem Kovalev (Unsplash)

Gracias por darme la oportunidad de descubrir todo lo que estaba mal en mi vida y todo el amor que era capaz de ofrecer. Nada en esta vida sucede por simple azar, es lo que nuestras mentes, por limitadas, nos hacen creer. Gracias por haberte ido. No necesito otro cobarde más en mi vida. No necesito alguien que huye de sí mismo, porque tenerse a uno mismo es sin duda lo más grandioso que uno puede tener en la vida.

Si de algo me ha servido conocerte, lo poco que te conozco, ha sido sin duda darme cuenta de qué me queda por resolver. Conseguir el coraje dentro de mí para perdonar -desde el amor- tu ida y entender que nadie te abandona; nos autoabandonamos. Descubrir el amor incondicional que mi corazón es capaz de dar, por todo lo que recibí de ti y por todo lo que fui capaz de dar. Gracias por permitirme ver que lo más importante en mi vida no es el trabajo que tengo, el lugar en donde estoy, o el hecho de estar lejos de mi familia; sino yo misma. Lo único que necesita dedicación en nuestras vidas somos nosotros mismos.

Cuando sentí que tenía que ayudarte me equivoqué. Nadie puede ayudarte sino tú mismo. Somos capaces de ayudar a otros, sólo en la medida en que nos lo permitan.

Esa incomodidad que te generaba el trabajo que tenías no era con respecto al trabajo en sí, sino contigo. Esa cansancio que te causaba Madrid, no era con esta ciudad, sino contigo. Y esos disgustos los seguirás teniendo hasta que hagas algo al respecto. Los cambios nunca son fáciles. Implican coraje y dejar de hacer las cosas como las has venido haciendo: renovar conductas, rutinas, amistades y muchas cosas. Pero ese conflicto que te genera el cambio, ese conflicto que te genera cualquier decisión en la vida no es más que una lucha entre lo que quieres y debes hacer. Es una lucha entre lo que te llena o lo que te da dinero, entre lo que te aporta materialmente o lo que te aporta espiritualmente. Es la lucha alma-ego. Es ese ser o no ser del que nos hablaba Shakespeare a través de Hamlet.

Nos oponemos porque es más fácil seguir haciendo lo que veníamos haciendo, pero la incomodidad es tal que el cambio es inminente. A eso llegamos cuando nos oponemos al cambio. El mundo se nos hace insoportable, vemos todo de manera negativa, nada pareciera estar bien. Y es que no lo está. Nada está bien porque no estamos bien con nosotros mismos. Porque sabemos que necesitamos cambiar pero nos da miedo: a la incertidumbre, a no saber lo que viene, a lo desconocido, a no tener las herramientas para enfrentarlo.

Los cambios -todos- vienen de adentro hacia afuera. Somos nosotros mismos quienes tenemos que cambiar para que nuestro alrededor cambie. Seguir adelante, escuchar menos a lo que dice nuestra mente y dejarnos llevar por nuestro corazón. El corazón no miente.

Feliz y soltera escritora. Mientras al hombre de mi vida le enseñan a usar el GPS y logre finalmente encontrarme, yo me dedico a contar historias para vivir, para aprender, crecer, respirar y entender.

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