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Noche sorpresa

Noche sorpresa Posted on 28 febrero, 2017Leave a comment

Feliz y soltera escritora. Mientras al hombre de mi vida le enseñan a usar el GPS y logre finalmente encontrarme, yo me dedico a contar historias para vivir, para aprender, crecer, respirar y entender.

Foto: John Towner (Unsplash)

 

 

Un mullido colchón de sábanas grises acuna mi cuerpo. Voces de mujeres parecieran barrer las hojas que ha dejado el otoño. Sus timbres interrumpen mi sueño y con ello me hago consciente de que me pesan el cuerpo, las copas de ayer y la edad. Es una de esas noches sorpresa. Tomo conciencia de mi cuerpo y determino que las persianas no están completamente cerradas pues la luz penetra en mis párpados. Con el fin de minimizar el impacto, entreabro levemente los ojos. Los abro con disimulo para tantear la zona. No reconozco las ventanas frente a mí, tampoco la maravilla de bibliotecas que me rodean. Ni el ventilador de techo que corona la habitación.

A mi lado derecho un cuerpo más muerto que el propio descansa boca abajo. Sus cabellos rubio cobrizos se extienden por la almohada que compartimos. Su prominente barba carmín devora alegremente el gris de las sábanas. Recuerdo que fue por él por quien vine aquí. ¡Qué guapo es! Su cara es angelical, pero con rasgos muy masculinos, su cuerpo desnudo blanco como la leche fresca tiñe de pureza el ambiente a la par que combina con las bibliotecas que nos rodean.

Rcuerdo que me prometí a mi misma esperar unos meses antes de volverme a acostar con otro hombre. Claramente no lo cumplí. Él me hizo sucumbir. Mirarlo en detalle me hace comprender por qué violé mi propia norma. ¿por qué tenía esa norma de todos modos? ¿Acaso la vida no se trata la vida de libertades?

Verlo me hace sonreír. Siento un movimiento de sábanas. Un brazo atraviesa mi torso. Viene del lado izquierdo de la cama. El cuerpo se gira de costado y me envuelve en un abrazo. Su miembro roza mi culo. Su torso mi espalda. Su cuerpo desnudo recubre el mío.

¡Ostras! Anoche… fue una noche sorpresa… anoche he venido a casa con dos tíos.

 

 

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Los dos tíos a los que me refiero son El magnate y El vikingo

 

 

Feliz y soltera escritora. Mientras al hombre de mi vida le enseñan a usar el GPS y logre finalmente encontrarme, yo me dedico a contar historias para vivir, para aprender, crecer, respirar y entender.

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