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Destinado al fracaso

Destinado al fracaso Posted on 14 marzo, 2017Leave a comment

Feliz y soltera escritora. Mientras al hombre de mi vida le enseñan a usar el GPS y logre finalmente encontrarme, yo me dedico a contar historias para vivir, para aprender, crecer, respirar y entender.

Foto: Christopher Campbell (Unsplash)

 

 

Hay relaciones que están destinadas a fracasar. Así había ocurrido con él. Nos habíamos conocido en un viaje a la playa con amigos. Su cuerpo era deliciosamente musculoso, flaco, de ojos pardos y cabellos rubios. Tenía un cuerpo de gimnasio era envidiable, pero más lo era su piel tersa y su sonrisa permanente.

Salimos a almorzar. Nos habíamos visto un algunas veces antes, pero solo en plan carnal. Él aprovechó su hora de almuerzo para verme y yo, aunque trabajaba freelance, largué todo y me fui a almorzar. Fuimos a un restaurante de sushi bastante conocido. Terminada la comida, pido mi coche al valet parking. Esperamos 10 minutos y no llega. 15 y no llega… 20 y no llega. El tiempo pasa, el coche no llega y en la espera comienzo a desesperar. No me dan respuesta de qué ocurre. Sólo me dicen que espere, que pronto estará mi coche en la puerta.

Comienzo e enfurecerme de a poco, pero procuro guardar la calma…llevo más de 20 minutos esperando, algo ocurre. Me dirijo al interior del local en buscan del gerente. El hombre aparece y al rato me informan que uno de los chicos del valet ha perdido mi llave. Me quiero morir. Me ofrecen un café. Lo miro con cara de pocos amigos. No creo que un café calme este mal rato. Con este disgusto y este servicio lo que tendrían que hacer es devolverme el dinero por la comida. Dentro de mí sé que ni eso podría apaciguar este mal rato. Miro al gerente de nuevo y le digo, honestamente que en este momento lo que me apetece es vomitar la comida que me dieron, que me devuelvan mi auto y no venir aquí más nunca en mi vida. El hombre es sensato, no sabe dónde esconderse.

Mi cita no sé cómo no se iba espantado. En cambio, permanecía a mi lado. Se notaba que era de los chicos que valen la pena. Los que permanecen a tu lado a pesar del mal rato. Un caballero. Mientras tanto los del restaurante se movían para conseguir mi llave tras severas insistencias de mi parte. Yo, en cambio, llamaba a todos mis contactos pues como periodista encontraría alguien que tuviera el contacto del dueño del lugar. Después de todo, algún beneficio tiene que tener vivir en una ciudad pequeña. En menos de una horadoy en el clavo con el dueño del local, quien al parecer vive en Miami o alguna isla del Caribe. No puede solucionar nada, pero quizás acelerar las cosas y darse cuenta que su servicio de parking es un asco no, lo siguiente.

En medio de toda la molestia, las más de 5 horas perdidas logrando que me hicieran dos copias de la llave y no me cobraran nada por ello, él -mi cita- se ocupaba de calmarme. Me daba besitos en la frente, me abrazaba, me tranquilizaba y animaba. En todo el interín, él llamó a la oficina avisando que había tenido un incidente que le impedía volver a la oficina, que por favor lo disculparan. Y pasó el resto del día conmigo.

A pesar de todo el apoyo, de haber soportado mis gritos, mi mal humor, mi paciencia y mi impaciencia, luego de haber visto lo peor de mi, brindarme su compañía, su sonrisa, su tolerancia. Luego de haber perdido medio día de trabajo por mi, lo eché de mi vida sin más. No ese día, ni al siguiente, sino varios días y citas después de ese mal rato.

La verdad es que aunque era un hombre maravilloso nuestra relación estaba destinada al fracaso. No teníamos ni temas de conversación comunes, sólo una buena cama.

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Quizás un buen guiño de por qué esto sería un fracaso sería porque no recuerdo

Feliz y soltera escritora. Mientras al hombre de mi vida le enseñan a usar el GPS y logre finalmente encontrarme, yo me dedico a contar historias para vivir, para aprender, crecer, respirar y entender.

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