Cuaresma sexual

Foto: Camila Cordeiro (Unsplash)

 

 

Transcurría en mi vida un período de cuaresma sexual. Hacía 5 meses -y pretendía llegar a los 6- que no compartía cama con nadie. Una suerte detox masculino del que no salí ilesa, pues apareció él. Vaya timing. La vida es así, cuando menos te lo imaginas ocurre lo que jamás creiste posible. Él, ese chico de la ofi que tanto me gustaba ahora pendiente de mí. ¿A este punto?

Lo peor no era que interrumpiera mi cuaresma, eso debo admitir fue grato. Lo que no lo fue fue coincidir con él en la misma oficina. Todas mis alegrías de tenerlo lejos, de cruzarme con él sorpresivamente en la calle, en medio de la oficina o sorprenderme en la entrada se esfumaron el día de la mudanza. Segunda mudanza, sí, esto de gypsies se nos da muy bien en este ambiente. La primera ya saben fue cuando descubrí a mi amor ¿platónico? del curro. Al cabo de unos días se develó el gran secreto de toda aquella reorganización corporativa de la que todos fuimos víctimas.

La sacamos barata porque nos mantuvieron en la misma planta y salimos con ventana incluida. Las taquillas y los baños nos quedan ahora un poco más lejos, así que despegarnos del teléfono se nos hace más ameno. La mala noticia era tenerlo a él, el de los ojos azules frente a frente, día a día, con su equipo sentado a nuestro lado. ¿Cómo se supone que uno convive con eso? El chico de la ofi que te gusta, con quien nada pasa, con quien siquiera sabes si tienes química, el amigo de tu jefe, el que te topas a menudo en el bar, el que te cruzas mientras coquetea con las rubias de la ofi… el mismo. En carne y hueso. ¡Vaya pesadilla!

En mi vida he trabajado yo con un hombre guapo porque siempre trabajé en prensa, y en ella la mayoría de los hombres habían sido gays. Los únicos hombres con los que compartí oficina fueron mi hermano y mi viejo. Hasta que llegué aquí a España y me topé con el guapo de mi jefe y sus secuaces, porque como si el mundo no fuese lo suficientemente injusto, los juntó a todos los guapos en esta oficina y aquí si bien me entretengo con lindas vistas, me veo en aprietos con asuntos como estos, violando mis propia cuaresma sexual.

 

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