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Open doors

Open doors Posted on 13 junio, 2017Leave a comment

Feliz y soltera escritora. Mientras al hombre de mi vida le enseñan a usar el GPS y logre finalmente encontrarme, yo me dedico a contar historias para vivir, para aprender, crecer, respirar y entender.

Foto: Peter Oswald (Unsplash)

Open doors debe ser de esas tonteras americanas de las películas porque yo en mi vida he escuchado historia semejante.

El otro día en la oficina nos llegó un correo de mi jefe para que durante la jornada de puertas abiertas invitemos a algún amigo o familiar a la oficina. En plan: te invito a conocer el lugar donde miles de clientes a diario me gritan e insultan. ¿huh? Pues eso mismo. A mi también me parecía un poco ridículo, casi infantil, pero bueno, era opcional y naturalmente marqué ‘no’ en la invitación.

Al cabo de un rato converso con mi compañera sobre el tema, y expongo lo tonto que me resulta el plan. Ella me dice: ¿te imaginas que en lugar de traer a algún familiar conozcamos a unos tíos en el bar y los traigamos ese día? Nos reímos en voz alta frente al ordenador disfrutando de nuestras ocurrencias y soñando despiertas respecto a qué hacer el día del open doors.

Creo que deberíamos hacer fines de semana de bares hasta la fecha y apuntar a conseguir a dos – sí, tendrán que ser altos, guapos e inteligentes- que accedan a acompañarnos a este evento ¿y que por qué no? Nos regalen una fabulosa noche de sexo después. Quizás mejor antes, no vaya a ser que este edificio les queme la líbido. Este plan es magnífico. Las risas en torno a nuestro tema continúan inundando la oficina.

Comenzamos a idear el plan concretamente. Lo primero, cambiar mi respuesta en el documento del Open doors que he recibido de mi jefe: Asisto, y con acompañante. Igualmente mi colega Rosalinda. Lo segundo, coordinar salidas a bares. Debemos elegir buenos bares, de gente linda. Quizás algún bar pijo donde haya hombres guapos ¿por qué no? Mi amiga reconsidera y llegamos a la conclusión que lo mejor es ir a hoteles de lujo a por una copa. Seguramente habrá guiris que no tengan problema en prestarse para el plan, y de paso -matamos dos pájaros de un sólo tiro- y ya tenemos la habitación donde pasar la mágica noche de ‘premio’. Esto suena cada vez más estupendo. Lo tercero, ir a por ello.

Nuestra primera cita es en el cumple de nuestro amigo gay de la oficina. Aunque claramente tendremos que optar por otro bar después de la primera copa, pues ahí dudo que consigamos a nuestra presas.

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Feliz y soltera escritora. Mientras al hombre de mi vida le enseñan a usar el GPS y logre finalmente encontrarme, yo me dedico a contar historias para vivir, para aprender, crecer, respirar y entender.

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