Me gusta como escribes

Foto: Klaas (Unsplash)

Tras haberle compartido el link a mi blog recibí una llamada suya: me gusta como escribes.

Me reí. Gracias. ¿Por qué te ríes. Crees que no estoy siendo honesto? Era un francófono con básicos conocimientos de italiano y cero español. Más o menos ¿qué puedes saber y comprender de lo leído?

Es Cayetano, el hombre de mi affair belga. ¿Cómo sabes que escribo bien? I hear the music in your writings. Sus letras me movían el corazón y me hacían brillar los ojos a pesar de que él no pudiera verlo. Compartíamos mensajes a diario, cuestionamientos, y La montaña del alma de Gao Xingjian que inconscientemente me hacía comprender lo vivido. Habíamos creado una suerte de refugio en nuestras conversaciones que parecían acercarnos. Aunque físicamente nos separe Francia y emocionalmente su situación amorosa y familiar. Su inconsistencia, sus inseguridades, su inmadurez.

Cuando decidí dejarlo aseguró que yo pensaba más de lo que sentía. Sabía que con respecto a nosotros tenía razón, pero con respecto a otras relaciones, no. Me he entregado ciegamente tantas veces que repetirlo una vez más sería ignorar todos los aprendizajes previos.

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A veces me pregunto ¿por qué escribo?

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