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Lecturas: Pequeña Teología de la Lentitud

Lecturas: Pequeña Teología de la Lentitud Posted on 5 agosto, 2017Leave a comment

Feliz y soltera escritora. Mientras al hombre de mi vida le enseñan a usar el GPS y logre finalmente encontrarme, yo me dedico a contar historias para vivir, para aprender, crecer, respirar y entender.

Foto: SnapbyThree MY (Unsplash)

El aire es esa cosa ligera
que queda alrededor de tu cabeza
y se torna más clara
cuando ríes.

-Tonino Guerra

Con esa frase me atrapó este libro que hoy os recomiendo. Los invito a un breve viaje interior mediante la Pequeña teología de la lentitud de José Tolentino Mendonça. Son menos de 100 páginas repletas de cosas lindas. Sonreí a solas con él en mis viajes en bus y paseos en el parque, y acabé doblando montones de páginas con maravillosas frases memorables que fui consiguiendo a mi paso.

El libro se divide elocuentemente en artes: el arte del perdón, el arte de esperar, el arte de la felicidad, el arte de contemplar la vida, el arte de la muerte, por mencionar algunos pocos; que conforman un mensaje reflexivo profundo sobre nuestro estilo de vida actual, pues “la velocidad a la que vivimos nos impide vivir…en cuestiones de tiempo, la vida es completamente artesanal”.

Desde ‘Agradecer lo que no nos dan’ -otro capítulo de esta pequeña teología- nos impulsa a concientizarnos sobre cómo la tecnología nos obliga a la inmediatez, sin darnos cuenta que dejamos de lado lo más importante de la vida: vivirla. Es necesario entender que las pausas son necesarias, que dejar de lo las responsabilidades para compartir con nuestros seres queridos, tiene que ser parte de la ecuación. Que el tiempo no se estira y es breve, y debemos aprender a sacarle el mayor provecho posible. Hoy en día es indispensable aprender a gestionar nuestro tiempo. Invetirlo en lo que realmente nos conecta, nos regenera, nos nutre, y no únicamente en lo que nos entretiene y distrae.

El cierre de este pequeño no puede ser otro que un discurso sobre el futuro, o lo que el autor llama ‘El arte de no saber’, donde esta frase me ha movido las fibras: “Bendito el futuro que nos critique por haber producido tanto y haberlo distribuido tan mal, por haber llegado a la luna y resistirnos tanto, pero tanto, a conocer nuestro propio corazón.”

Pequeña teología de la lentitud no es un libro de autoayuda pero sí una invitación a reflexionar sobre nuestra cotidianidad, a reevaluarnos, a concientizar nuestro modo de vida y a ser nuestra mejor versión de nosotros mismos.

 

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Yo en mi propia versión escribí algo sobre el mismo tema. Se llama Tiempo al tiempo.

Feliz y soltera escritora. Mientras al hombre de mi vida le enseñan a usar el GPS y logre finalmente encontrarme, yo me dedico a contar historias para vivir, para aprender, crecer, respirar y entender.

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