Posted in Fails y Cómicos Noches de copas

Mi jefe, mi pimp

Mi jefe, mi pimp Posted on 26 septiembre, 20171 Comment

Soy una feliz y soltera, periodista y escritora. Mientras al hombre de mi vida le enseñan a usar el GPS y logre finalmente encontrarme, yo me dedico a contar historias para vivir, para aprender, crecer, respirar y entender.

Foto: Taylor Grote (Unsplash)

 

Al cabo de media cerveza, mi jefe, mi pimp (proxeneta) me dice: Parece que no estaremos solos. Leo lo que ese mensaje esconde entre líneas: ¿esto es una emboscada?

No, lo prometo. Otra veces si que ha sido… y te lo he hecho saber. Esta vez no. No soy tu pimp. Nos reímos al unísono. ¡Sí que lo eres! jajajaj, eres mi jefe, mi pimp. Lo sabes y me viene muy bien, pero ¿…? Ya. Es que hoy cuando salí temprano le comenté a Marcus que estaría tomando unas cervezas en la terraza. No me contestó, pero luego le conté que estabas aquí y me ha dicho que ahora vienen.

Pocos minutos más tarde aparece el combo: Marcus (quien ya no trabaja en la oficina) y dos colegas que conozco. Se respiran aires de incomodidad, probablemente porque yo estoy ahí. Mi presencia irrumpe entre el encuentro de hombres que suelen reunirse a solas en el bar, aunque todos sabemos que están ahí porque yo estoy ;). Entre cervezas mi jefe se disculpa por la emboscada. No pasa nada. Yo estoy muy a gusto.

Marcus limita sus interacciones conmigo, como siempre lo ha hecho. A la mitad de mi cuarta pinta, y no sé cuántas que lleva mi jefe, me dice: ¿te molesta que me vaya? porque de verdad creo que he bebido de más. Me causa gracia su comentario. No, como quieras. En breve me iré yo también. Me mira con picardía y agrega: igual no te vas a casa esta noche. Lo miro con desdén. Sí, creo que tienes mucho alcohol encima, mejor vete a casa. Pedimos la cuenta y a la par Marcus interrumpe: Javi (el barman), sírvenos unos chupitos de Jäeger. Uff, no, yo de verdad que eso no lo paso, no me gusta nada. Vale, te pedimos otra cosa. También me puedo ir sin chupito 🙂 No, vamos a brindar todos -acota Marcus- ¿qué te ponemos?

¡Madre mía! ¿Chupitos un miércoles por la noche? Venga, un tequila. Uno de sus colegas me acompaña con el ritual. En cuanto los chupitos vacíos tocan la mesa, mi jefe y yo desalojamos el local. Ipso facto cojo mi móvil, pido un Cabify. Mientras estoy afuera, a la espera de mi coche aparece Marcus y me dice: mira, alzando una bolsa con botellas, tengo un par de cervezas para nosotros.

Lo miro extrañada. ¿Este tío no ha tenido gesto conmigo en toda la noche y pretende que me vaya con él porque tiene una bolsa con cervezas? Vale, algo similar ocurrió la última vez y me marché con él… no quiere decir que vaya a funcionar para el resto de las veces. Ya te la puedes currar. Mi jefe, mi pimp; ni enterado de esto pues se ha ido en busca de su coche. Le sonrió, mi taxi está a 3 min de aquí. Pues cancélalo y te vienes conmigo. Claro, lo cancelo ahora ¿y lo pagas tu? Sí, pues lo pago yo. No, gracias. Anda cancélalo y ya nos vamos juntos. El taxi llega y se detiene detrás de su coche. Escucha, que lo coge mi amigo y tú te vienes conmigo, me dice con una sonrisa. Su amigo asiente. ¡Anda ya! Sonrío y en cuestión de segundos abordo el coche. Ambos me miran desconcertados. Desde adentro con una sonrisa ondeo mi mano en señal de adiós.

Sobre el respaldo del coche mi espalda descansa. Sonrío. Me siento como una campeona. Dejar a los hombres con las ganas es quizás una de las mejores sensaciones del mundo, siempre y cuando se lo merezcan… como era el caso. Es guapo, de eso no me queda duda, pero no puedes pretender ignorarme toda la noche y luego “seducirme” con una bolsa de cervezas. Espero le haya servido de lección para aprender que se la tiene que currar para la próxima o que pase el próximo.

—–

A menudo vamos al bar con mi jefe y sabe que está presente en mi blog.

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Soy una feliz y soltera, periodista y escritora. Mientras al hombre de mi vida le enseñan a usar el GPS y logre finalmente encontrarme, yo me dedico a contar historias para vivir, para aprender, crecer, respirar y entender.

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