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Te amo

Te amo 27 febrero, 2018Leave a comment

Feliz y soltera escritora. Mientras al hombre de mi vida le enseñan a usar el GPS y logre finalmente encontrarme, yo me dedico a contar historias para vivir, para aprender, crecer, respirar y entender.

Tumbados en la cama, mirándome a los ojos me dijo: te amo.

Me timbré. Mi cara de pánico debió haber sido mundial. Esperó mi respuesta y esta nunca llegó. Al cabo de un rato me repitió lo mismo, yo bajaba mi cara a su pecho para no tener que mirarlo a los ojos. Mírame, me dijo tomando mi mentón entre su mano para verle. Nuestros ojos se encontraron. Sé que tú a mi también, de lo contrario no nacería este sentimiento en mi. ¿Por qué no me decís te amo? No sé. Me besó. No pasa nada. Ya llegará el momento en que me lo digas, dijo acariciando mi rostro. Te amo, sabelo.

Aquel amor al que en un principio me había negado por miedo había venido con tanta fuerza que se hacía ineludible. Sentía que abría mi pecho de par en par, clavando sus uñas en mi corazón, haciendo fuerza para separar en dos mi órgano vital y éste en lugar de sangrar se llenaba de luz emanando amor. Ese que él tenía claro que había en mi.

Te quiero, pronuncié días más tarde. No, no me querés, me amás. Quizás por aquello de ‘el que calla otorga’, guardé silencio. ¿Por qué te cuesta tanto admitirlo? Mi mente se nubló y mis ojos se cargaron de agua. No sé, le dije con lágrimas cayéndome del rostro. Tengo miedo. Abrazándome me dijo: lo sé. Aquellas palabras no mejoraban la situación pero sinceraban el encuentro. Acercándonos cada vez más.

Me tomó varios días digerir su “te amo” y los sentimientos que esa frase me despertaba.

Me invadía una sensación de plenitud saber que había encontrado a alguien capaz de amarme y gritarlo orgullosamente a los cuatro vientos, y que hiciera evidente que ese mismo sentimiento habitaba en mi y por fin podía dejarlo salir. Pero también me perseguía una sensación de miedo y vulnerabilidad saber que abrirme a amar no era más que dejarme en pelotas delante del otro. Mucho más desnuda de lo que este blog ya me deja.

Al cabo de unos días, no sé cuántos me tomaron, le dije: Te amo mi amor. Y a partir de entonces aquel amor se canalizó y comenzó a fluir como un río.

Y curé mis heridas
y me encendí de amor
Y quemé las cortinas
y me encendí de amor, de amor sagrado.
Y entonces rezo…

Hablando a tu corazón . Charly García

—–

Con este otro chico pasó lo contrario: Te dejo porque te amo.

Feliz y soltera escritora. Mientras al hombre de mi vida le enseñan a usar el GPS y logre finalmente encontrarme, yo me dedico a contar historias para vivir, para aprender, crecer, respirar y entender.

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