RELACIONES y Convivencia

Problemas de comunicación

Problemas de comunicación 29 mayo, 2018Leave a comment

Feliz y soltera escritora. Mientras al hombre de mi vida le enseñan a usar el GPS y logre finalmente encontrarme, yo me dedico a contar historias para vivir, para aprender, crecer, respirar y entender.

Los problemas de comunicación se hablan. Se solucionan. Del mismo modo que cualquier otro problema. Básicamente entendiendo la forma de ser del otro. Y ahí comienza la complicación. ¿Cómo saber cómo es el otro? …con atención. Estando atentos a la forma en que la otra persona reacciona ante distintos estímulos.

Mi mayor reto fue ese. Cuando nos conocimos. Nadie decía nada. No nos preguntábamos nada. Simplemente estábamos. Disfrutábamos la paz que nos producíamos mutuamente. Sin exigencias de nada. Sin tener que llenar un vacío hablando, paseando o viendo la tele. No. Simplemente siendo. Ahí en conjunto, el uno al lado del otro.

Mi forma de ser, es como aquí la expongo. Soy expresiva y todo lo exteriorizo (quizás de más). Cualquiera que me conoce sabe cientos de cosas de mi, porque todo lo saco a la luz, se lo cuento al viento, lo comparto con los pájaros, con los árboles, con la gente, con los bancos en las plazas, con una barra de pan o una cerveza en mano. Siempre me he manejado de ese modo, y quizás sea la razón por la cual las cosas no me afectan demasiado, porque las sacudo de mi ser, las elimino de mi sistema.

Él, en cambio, no contaba nada. Era como una caja fuerte. Su vida entera lo era. No había acceso a nada. Todo estaba blindado, oculto, cerrado y sellado. Tuve la oportunidad de conocerlo y fue curioso porque en lugar de luchar contra ello simplemente lo asumí y lo acepté como tal. Está muy bien para los primeros meses. Se lleva fácil, porque no necesitas demasiada información para compartir y disfrutar. Pero a medida que el tiempo avanza, la confianza crece y la relación se va afinando, te surgen preguntas. Muchas que puedes obviar, y otras que necesitas para encontrarte y descubrirte en el otro.

Recuerdo una frase que mi madre siempre mencionaba: “Lo que no se dice no existe”. No sé si tenía razón o no. Pero en definitiva uno de mis mayores retos al conocerle ha sido entenderlo desde el silencio. Procurar leerlo, deducir a qué se refiere, entender qué quiere y necesita. Pero mis formas siempre fueron preguntar, ¡soy periodista! El tema es que si uno pregunta y el otro no responde, ¿cómo nos entendemos?

No se trata de adivinar lo que el otro piensa o siente. Se trata de hablarlo, llegar a un punto de encuentro. Los problemas de comunicación comienzan cuando dejamos de comunicarnos, por muy obvio que suene.

Feliz y soltera escritora. Mientras al hombre de mi vida le enseñan a usar el GPS y logre finalmente encontrarme, yo me dedico a contar historias para vivir, para aprender, crecer, respirar y entender.

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