LECTURAS, Reflexiones y Celebraciones

1… 2… 34

1… 2… 34 6 junio, 20182 Comments

Feliz y soltera escritora. Mientras al hombre de mi vida le enseñan a usar el GPS y logre finalmente encontrarme, yo me dedico a contar historias para vivir, para aprender, crecer, respirar y entender.

1… 2… 34. Treinta y cuatro años he cumplido ya. Es que dicen que el tiempo vuela y no te das cuenta hasta que te llega la tercera década y de ahí en más, la pareja, los chicos. Bueno, tampoco nos precipitemos, pero sí que ha sido un cumpleaños diferente y con muchas nuevas perspectivas.

Ya con el cuento aquel de que los treinta son los nuevos veinte, estamos todos tranquilos y como no sé mentir, les digo que así me siento. Este nuevo año me recibe ¿o lo recibo? en el hemisferio sur del planeta, en la tierra que me vio nacer y que cada año o dos tengo la suerte de volver a ver; Ahí donde las sombras giran en sentido contrario a las agujas del reloj, pero las tormentas tropicales y huracanes en sentido de las agujas. ¿Curioso no?  Me hace pensar cuán diferentes debemos ser los nacidos en el hemisferio sur con respecto a los del norte.

Diferente es el año que me espera… duermo hasta tarde, porque es de lo que más me gusta hacer. Besos y remoloneos en la cama y la oferta de desayunar en la cama, a la que prefiero desistir con tal de que mi cuerpo permanezca acurrucado entre sábanas. Con poner un pie en el suelo se cumple mi deseo de salir a recorrer a mi Buenos Aires querido con un ser querido, para llevar a cabo un trámite necesario pero poco simpático. Y cual gymkana urbana vamos de la mano entre risas cumpliendo paso a paso cada uno de los retos que las diversas burocracias gubernamentales han establecido para nosotros.

Salimos ilesos y ganadores con título legalizado en mano en dos horas. Tiempo récord. No sé si sentirme dichosa o putear a las burocracias y los sistemas por hacernos pasar por esto en mucho más tiempo de lo necesario. El gran templo budista que hace poco conocimos, donde reservé para comer, tuvimos que cancelarlo pues las horas del trámite abarcaron también la hora del almuerzo. Sin planearlo acabamos deleitando nuestros paladares en un japo tan maravilloso como el que acostumbramos tener en casa.

A lo largo del día, entre las esperas burocráticas, aprovecho para responder mensajes que me llegan de Madrid, Caracas, Nebraska, Miami, India, Colombia. El mundo es grande, los amigos también y me siento feliz y dichosa de todos los amores que tengo desplegados por el mundo.

Al llegar a casa por la tarde solo queda armar la maleta, recoger nuestras vidas, limpiar los trastes y marcharnos al aeropuerto. El amor se marcha… para volver a mi encuentro, la familia se queda para apoyar, cantar cumpleaños y llenarme de cariño; y yo espero ansiosa que mañana y cada día de este año que cuente 1… 2… 34 sea tan espléndido como hoy… a tu lado.

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Mi cumpleaños anterior transcurrió así

Feliz y soltera escritora. Mientras al hombre de mi vida le enseñan a usar el GPS y logre finalmente encontrarme, yo me dedico a contar historias para vivir, para aprender, crecer, respirar y entender.

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