LECTURAS, Reflexiones y Celebraciones

Crónicas cotidianas

Crónicas cotidianas 4 septiembre, 20181 Comment

Feliz y soltera escritora. Mientras al hombre de mi vida le enseñan a usar el GPS y logre finalmente encontrarme, yo me dedico a contar historias para vivir, para aprender, crecer, respirar y entender.

El cielo está encapotado. Hay luz pero no hay ni un huequito de azul. En Dublín, el gris domina el panorama la mayor parte del tiempo. Camino a paso rápido, distraída, pero el canto de una gaviota me saca de golpe de mi ensoñación. Estoy de pie frente a un semáforo que tarda horas en cambiar a verde y ahora son dos niños pequeños los que me recuerdan que es lunes: “pápa, pápa” dice uno, pronunciado de esa forma extraña y tan ajena a mi oído de hispanohablante, el otro le sigue, gritando lo mismo y agregando un par de frases en algún idioma asiático que no llego a reconocer.

Logro cruzar la calle y en nada estoy en la puerta de la oficina, que a esta hora está casi cubierta por los fumadores. Me recibe el vigilante que, como siempre, responde a mi pregunta de cómo estuvo su fin de semana con un “absolutely fabulous”, le sonrío.

Ya en mi puesto, me dispongo a empezar el día sabiendo que me esperan 9 largas horas. No es que no me guste lo que hago, no me mal entiendan. Me gusta lo suficiente. Aun así, no logro dejar de sacar la cuenta, mentalmente, de cuántas horas, minutos, segundos y mili segundos paso sentada frente a la computadora. ¡Tuc, tuc, tuc!, escucho a mi compañera pateando delicadamente su escritorio, a un ritmo suave pero frenético, ¿estará pensando lo mismo que yo? Puede que sí, puede que no… pero es muy temprano para conversaciones intensas.

La semana empieza con una de esas tareas mecánicas que no requieren esfuerzo, pero sí concentración. Quiero escribir más, me digo, y a la vez recuerdo cuánto me gustaba hacer crónicas en la universidad. Debería retomarlo. Sin pensarlo, casi en automático, cierro una hoja de cálculo y abro en su lugar una hoja en blanco. “El cielo está encapotado…”, tipeo. Miro el reloj, marca las 10 y 30. Es hora de ponerme a trabajar. Escribiré algo más el próximo día.

 

Por Carolina Figueras

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Feliz y soltera escritora. Mientras al hombre de mi vida le enseñan a usar el GPS y logre finalmente encontrarme, yo me dedico a contar historias para vivir, para aprender, crecer, respirar y entender.

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