LECTURAS, Reflexiones y Celebraciones

Lecturas: Flâneuse

Lecturas: Flâneuse 10 noviembre, 2018Leave a comment

Feliz y soltera escritora. Mientras al hombre de mi vida le enseñan a usar el GPS y logre finalmente encontrarme, yo me dedico a contar historias para vivir, para aprender, crecer, respirar y entender.

El último libro de Lauren Elkin, Flâneuse: Women Walk the City hace un extenso recorrido literario con notas fílmicas sobre los paseos de ciudad. Sobre cómo estaba mal vista y la exclusión social y cultural que había en torno a la versión femenina de un flâneur (un caminante, callejero sin rumbo). Sólo los hombres tenían la dicha o el derecho a merodear por las calles, aquellos recorridos como ociosidad femenina eran impensables.

La imagen de Ruth Orkin, An American girl in Italy es una alegoría de lo que un paseo femenino por la ciudad involucraba en otras épocas (foto del año 1951), y la razón -quizás- por la que muchas mujeres no salgan a caminar. Como experiencia propia, hoy, siglo XXI, en países como Venezuela o Argentina los piropos callejeros son inclementes, rayando en la indecencia y la falta de respeto, aunque también ofrecen un cariñito al ego.

Foto: Ruth Orkin

Nacida en Nueva York cuenta su perspectiva de la ciudad, también la de Tokio cuando se fue a hacer vida en pareja y la realidad Parisina, su favorita. “Yo podía elegir lo que quisiera en París y hacer de mi vida algo exclusivamente mío. En el círculo de amigos que forme en París, todos teníamos algo en común, todos habíamos decidido dejar nuestra casa y partir a París. Todos teníamos una actitud positiva frente a los sentimientos de posibilidad.” Aquellas palabras calaban en mí con la única diferencia de que mi mente leía Madrid, no París. “Conocí gente de todas partes del mundo -Rusia, Irán, India, Alemania, Brasil- sintiendo una independencia que jamás creí posible. Había un mundo entero ahí afuera y no tenía que vivir en América (E.E.U.U.) sólo por haber nacido ahí. Podía vivir en cualquier lugar que me gustara. Y a mí me gustaba vivir en Francia. Esto fue una epifanía. Una noche lluviosa cenando pasta con mi compi de piso descubrimos la enormidad de ello. Podemos ir a cualquier parte. Podemos hacer cualquier cosa, como dijimos la una a la otra. Nos cuesta creer esto porque el miedo le gana al entusiasmo de mudarse y emprender.”

Lo que me encantó de este libro fueron esas reflexiones que aquí les comparto. Mudarse de país no es fácil. Tampoco lo es tener el coraje de salir de casa a dar una vuelta. Y no me refiero al siglo XIX, hoy en día, vemos pocas mujeres que salen a dar un paseo a la calle solas y sin propósito. “A veces salgo a caminar porque tengo cosas en mente y caminar me ayuda a sortearlas.”, dice Elkin. Sonrío ante esta línea porque confieso que cuando me siento agobiada, o no sé qué decisión tomar, o necesito un poco de perspectiva salgo a dar una vuelta. Miro a la gente pasar, a los edificios, al cielo. Como bien dice Elkin, “caminar es como mapear con tus pies, conectando barrios que de lo contrario habrían permanecido como entidades discretas, planetas diferentes unidos entre sí, sostenido pero remotos…. Caminar me hace sentir como en casa”.

Con aquellas letras me identificaba sobre todo porque con ello comencé a sentirme en casa cuando me mudé a Buenos Aires, lo mismo hice en Madrid. Me fui perdiendo a pie entre la ciudad, conectando barrios, haciéndolos míos, sintiéndome en casa, incluso del otro lado del mundo.

 

Feliz y soltera escritora. Mientras al hombre de mi vida le enseñan a usar el GPS y logre finalmente encontrarme, yo me dedico a contar historias para vivir, para aprender, crecer, respirar y entender.

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