DESAMOR, Fails y Cómicos

Bigote

Bigote 30 julio, 2019Leave a comment

Feliz y soltera escritora. Mientras al hombre de mi vida le enseñan a usar el GPS y logre finalmente encontrarme, yo me dedico a contar historias para vivir, para aprender, crecer, respirar y entender.

Habría preferido quedarme en casa, y nunca me había sentido así, mucho menos entre libros, las novedades de este año y todas las maravillas que me envolvían. Así conocí a Bigote, no hace mucho cuando se ligaba bien en los supermercados, antes de la revolución de las redes sociales.

Guapo no. Diríamos físicamente agraciado. Pero simpaticón… Charlamos, tomamos unas cañas y quedamos al día siguiente para ir a una curiosa librería. Donde descubrí lo poco simpático que podía ser.

Ahí estaba él -a mi lado- vomitando palabras sobre sus libros favoritos, pues aquello sobrepasaba la categoría de monólogo. Ninguno de los cuales yo conocía. Con otro hombre (no digamos cualquiera, pero casi), aquello habría sido un descubrimiento; con Bigote, una fatalidad.

¿Que no conoces a Raymond Chandler? No, lo siento, dije entre sonrisas. ¿Chandler? ¿El de Friends?, pensé… sólo pensé. Ya sabes el mundo literario es muy vasto. Si, si, ya! pero este hombre… Todos tenemos intereses diferentes, eso es lo que pasa. Si, claro mujer, eso sin duda. El tema es que Chandler… Y aquí vamos otra vez paseando entre lomos de todos los colores, texturas y títulos disponibles y él empecinado en hablarme de la novela negra.

¡Que la novela negra no me interesa! que aquí la única novela va a ser la historia ésta que me has montado por la que escribiré -bien negramente- sobre ti, un hombre que no tiene ni la más puta idea de cómo entablar una conversación con una chica. Quizás sabe un montón de libros, pero si se empecina en querer hablar sólo de lo que él quiere, conoce, le gusta y no se abre a conocer a los demás; yo, paso.

Me marcho Bigote, lo siento, es que tengo un compromiso ahora a las cuatro. ¿Ah si? Que pena, con lo lindo que lo estábamos pasando. Ya, es mundo es cruel, como en las novelas negras de Chandler.

¡Ah espera! ¿es que lo conoces? ¡Estabas de cachondeo! Qué simpática.

No, no sé ni quiero saber quién es Raymond Chandler, ni tampoco quién es Bigote.

Feliz y soltera escritora. Mientras al hombre de mi vida le enseñan a usar el GPS y logre finalmente encontrarme, yo me dedico a contar historias para vivir, para aprender, crecer, respirar y entender.

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